China, Chung Kuo

viernes, 26 de diciembre de 2008

Estos días de ausencia significan que he estado volando muchas horas para llegar a casa por navidad. Y ya no vuelvo a China. Me quería despedir del blog (porque con 2008 loschinocuentos echa el cierre) con una radiografía general.

Entenderán que con 6 meses de estancia no sea ningún experto ni cuente con elementos críticos suficientes como para elaborar una valoración general sobre China. Así que le dejo la tarea al director italiano Michelangelo Antonioni. Hace 36 años tuvo la fortuna de llevar todo un equipo de rodaje a China para observar lo que allí sucedía. Bueno, las partes de lo que sucedía que al gobierno de Mao le interesaba mostrar. Aun así, el documental fue criticado por el régimen comunista.

Antonioni hizo un trabajo documental extraordinario: apostó sus cámaras en las calles, en colegios, en hospitales... y se dedicó a observar. No tenía grandes aspiraciones, lo dice bien claro con un "no pretendemos explicar China", pero llega a la esencia de las cosas mostrándolas tal y como se manifiestan ante las cámaras.

Merece la pena verlo, aunque sea por capítulos, ya que dura 207 minutos. Se pueden contemplar varias escenas de vida cotidina, muchas de ellas aún en vigor. Porque China parece haber cambiado poco y mucho al mismo tiempo en los últimos treinta años.




El narrador apenas interrumpe las secuencias, dejando hablar a las imágenes.



Aquí dejo los dos primeros minutos del documental, por si a alguien luego le entra el gusanillo de seguir con los... 205 siguientes.



Me quedo con una frase, a mi juicio acertada, del comienzo de la cinta: "i cinesi sono poveri, ma non miserabili" (los chinos son pobres, pero no miserables). Son un mundo totalmente desconocido y fascinante. Complicado. Lejos de nuestro alcance. Estoy seguro de que el documental servirá para conocerlo algo mejor.

¿Quién fue el Javier de Burgos chino?

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Hay un nombre que está grabado a fuego en mi cerebro: Javier de Burgos. Fue el responsable de la división territorial de las provincias españolas en 1833. Me harté de estudiarlo en EGB. Es poco más o menos la actual ordenación provincial española, con algunas modificaciones.

Pero cuando llegué a China y vi el mapa me asaltó una duda: ¿quién le puso el nombre a las provincias?

Están Shanxi y Shaanxi, al norte, de las que algo comenté una vez.

Están Guanxi, Guandong (Cantón) y Shandong.

Pero el premio gordo se lo lleva la serie Yunnan - Hunan - Hainan - Henan - Hebei - Hubei, que básicamente consiste en una misma palabra que se transforma paulatinamente según cambia de provincia.



Hombre, pierde un poco cuando descubres que "Nan" significa "sur" y "Bei", "norte", pero tiene su gracia... "Dong" y "Xi" significan "este" y "oeste", así que la mayoría están nombradas así por su situación respecto a un punto. Sucede lo mismo con los nombres de las calles. Los puntos cardinales adquieren en China un valor totalmente distinto al que le damos en Europa.

798

lunes, 15 de diciembre de 2008


Es el nombre del distrito de arte más conocido de Pekín, al noreste de la ciudad. Dashanzi, como se le conoce en chino, comenzó siendo una galería de arte instalada en la vieja fábrica de material militar número 798 (de ahí su nombre) que posteriormente se extendió por los edificios aledaños hasta conformar el actual barrio.

Lo componen cientos de galerías de arte contmeporáneo, donde en los inicios se juntaban artistas underground, que fueron poco a poco sustituidos por artistas que buscan hacer pasta y un nombre en el sector.

No obstante, a pesar de la elitización del arte en 798, es una zona donde se puede ver una cierta crítica política (ridiculización de esculturas de Mao, de la Revolución Cultural o de los guerreros de terracota), aunque unas amigas chinas -estudiantes afiliadas al PCCh, como la mayoría- me explicaron que si los artistas hicieran eso con los actuales líderes comunistas chinos, les cortarían la cabellera. Así que hay crítica, sí, pero controlada, como todo.

Creo que lo mejor es que cuelgue unas fotos para mostrar el asunto:















Un viaje numismático

sábado, 13 de diciembre de 2008

No, esta vez no me va a pillar desprevenido. Como hoy me voy de viaje a Guilin, al sur, me he propuesto dejar unos posts programados para que no se quede ésto muerto. Este es el primero de ellos.

Hoy propongo una tontería como un piano, pero que a mí me llamó la atención: un viaje a través de los paisajes que se ven en los reversos de los distintos billetes chinos. El anverso es la cara de Mao, así que vamos a omitirlo, que ya está muy visto.

Empezamos en el centro del centro de la capital. Es decir, en la Plaza de Tiananmen, en Pekín, que es desde donde se puede contemplar el Gran Palacio del Pueblo (lo que sería el Congreso de los Diputados) tal y como se aprecia en el billete de 100 yuanes (casi 11 euros), el de mayor valor.


Las prioridades son claras. Ya hemos visto qué es lo más importante para el Gobierno chino. Ahora llega una sorpresa en el billete de 50, que presenta una panorámica del Palacio de Potala, en la región suroccidental de Tíbet. Y Tíbet es China, y punto, parecen querer decir.


El billete de 20 muestra uno de los paisajes más representativos de China y mi actual destino vacacional: las formaciones kársticas que rodean al río Li en Guilin y Yangshuo.


Las Tres Gargantas, allá donde se está ultimando la construcción de la presa homónima, son las protagonistas del billete de 10 yuanes. Dicen que su construcción ha deteriorado mucho el paisaje. Por desgracia, no podré ir a comprobarlo.


El billete de 5 yuanes está dedicado a una de las montañas sagradas del taoísmo, que coincide que son una por cada yuan de su valor. Así pues, son cinco montañas: Bei Heng, Nan Heng, Hua, Song y Tai. Es esta última la representada, con sus 1.545 metros de altitud.


Para acabar el periplo papelmonetario, nada menos que Hangzhou, una de las poblaciones más turísticas del Imperio del Centro. Estuve por allí a principios de octubre, aprovechando la visita que le hice a una amiga que vive en Shanghai, y el Lago Oeste -que es lo que aparece impreso- es un lugar de lo más agradable para pasar un día en el campo. Aunque esté pegado a la ciudad. Eso en concreto son las Tres Linternas que Reflejan la Luna. Aquí se ven sólo dos.


Y así, sin quererlo, os habéis cruzado China de punta a punta. He aquí un mapa con la localización de los distintos billetes. El tamaño del punto varía según su valor en yuanes.


Hay también billetes de fracciones de yuan que representan a las diferentes minorías étnicas del país. Asimismo, existen otras versiones de los billetes de más de un yuan que se hicieron para coleccionistas con motivo de los Juegos Olímpicos. En éstos, el Estadio Nacional (el Nido) y otros edificios modernos emblemáticos reemplazaban a Mao. No creo que le hiciera gracia.

China y los oficios imposibles

jueves, 11 de diciembre de 2008

Una de las grandes incógnitas que tenía antes de llegar a China era el empleo. ¿Cómo se hace para emplear a 1.300 millones de personas? En España no somos ni 45 millones de personas y los últimos datos hablan de una tasa de paro del 11,3 por ciento.

En China, sin embargo, sabía que la cifra era muy baja, casi inexistente. El otro día, un amigo me lo confirmó: el desempleo urbano en el país asiático ronda el 4 por ciento. El rural están aún lejos de calcularlo. Aún así, me parecen cifras de récord.

Pues bien, durante este tiempo he estado observando ciertos trabajos que explican, al menos en parte, cómo se consigue rebajar la tasa hasta esos índices. La retribución supongo que varía desde un cuenco de arroz diario hasta un puñado de yuanes. Sobre eso, no tengo confirmaciones.

Lo primero que me llamó la atención a este respecto fue el innumerable ejército de vigilantes urbanos -chivatos- que el gobierno chino tuvo el detalle de identificar para los Juegos Olímpicos con un brazalete rojo que ni siquiera es elástico y se engancha con un imperdible al brazo del sujeto. Son en su mayoría viejetes fuera de la edad laboral (aunque esos términos se desconocen por aquí) que se sientan en sus banquetas o en el parque a ver pasar a la gente, a ver si pasa algo raro de lo que advertir a la policía. A ellos se suman los guardias de cada comunidad de vecinos. Como van uniformados, da la sensación de que hay policía por todas partes, cuando en realidad son unos mindundis que ningún poder ostentan.

El siguiente escalafón lo ocupa el vigilante de la línea amarilla. El nombre es así de cómico porque el oficio también lo es. Estos individuos, por supuesto, uniformados, se dedican a controlar que nadie sobrepase la línea amarilla del andén del metro (o del tren, en su defecto), cuando éste efectúa su entrada en la estación.

El barrendero de autopistas es otro de los oficios estrella. Gente que se dedica a barrer los arcenes de las carreteras más amplias. He llegado a ver incluso barrenderos de autopistas en otoño, que supongo que es la época de más trabajo en el sector.

En la misma autopista puedes encontrar también fregaseñales de tráfico, que se ocupan de limpiar, hacer brillar y dar esplendor a las indicaciones viales. En su defensa diré que, vista la mierda que circula por el aire chino, si no las limpiaran, estarían cubiertas por una capa de costra negra en cuatro o cinco meses.

Ya que estamos con el tráfico, continuaré la lista con el guardia de tráfico de bicicletas. Son señoras y viejetes en su mayoría que avisan a los ciclistas de cuándo pueden pasar y cuándo deben detenerse. Porque no está al alcance de todos descifrar el complejísimo código de colores del semáforo.

La de la coleta, que te veo. Te he dicho que te esperes.

Por último, pero seguro que existen muchos más, está el auténtico medidor de temperatura, que visita los locales en las duras noches de invierno para controlar que ninguno sobrepasa una temperatura establecida y, por ende, consume más de la cuenta. Quien lo hace, paga, claro.

YongHeGong, el Templo de los Lamas

martes, 9 de diciembre de 2008

¿Imaginan un San Pedro de 18 metros de altura, tallado una sola pieza de madera? Pasen y vean: bienvenidos al Templo de los Lamas.


En estos días estoy volviendo a visitar mis zonas preferidas de Pekín (me quedan apenas dos semanas en el país), y uno de los complejos que más me impresionaron fue YongHeGong. Si uno obvia que justo detrás está la primera circunvalación de la ciudad y que desde el templo se pueden ver los edificios modernos de alrededor, mejor. Ya dije que en esto de conservación de patrimonio, los chinos dejan mucho que desear.

Una vez hechas las oportunas excepciones, el lugar es fabuloso. La gente quema sus varitas de incienso, los budas sonríen con ese gesto sosegado y tranquilizador que les caracteriza (tanto respirar incienso...), decenas de monjes de diversos colores pasean por los patios balbuceando quién sabe qué, y en el último de los salones espera una escultura de 18 metros de altura hecha, dicen, de una sola pieza de madera de sándalo. Me entró la curiosidad por saber si los sándalos (extracto del que está elaborado mi gel de ducha, por cierto, y que huele muy bien) eran de dimensiones iguales a las secuoyas o a los baobabs, pero, a la vista de los resultados, ni Google ni la Wikipedia me hacen confiar en el órdago chino del sándalo gigantesco.


En su origen, a finales del siglo XVII, fue una residencia imperial, que a mediados del XVIII se transformó en una lamasería, la mayor del país fuera de Tíbet.

Gracias a los esfuerzos del entonces primer ministro Zhou Enlai, el Templo de los Lamas fue respetado durante la Revolución Cultural (1966 - 1976), que tantas y tantas obras de arte chinas se cobró. La Ciudad Prohibida, sin ir más lejos, tuvo que ser acordonada por el ejército para que los energúmenos de turno no la echaran abajo.

Y hablando de la Ciudad Prohibida, quien quiera puede visitarla sin moverse de casa, pinchando aquí. Y en Google Earth hay motada una foto 360º de uno de los patios principales. Ya sé que no es lo mismo, pero sirve para hacerse una idea y te ahorras pasar el frío bajocérico que azota la ciudad en estos días.

Comida china (y II)

domingo, 7 de diciembre de 2008

Rollitos de primavera, arroz tres delicias, cerdo agridulce y pollo con almendras. Ah, y tallarines. Creo que a eso se reduce nuestro conocimiento sobre la gastronomía del Imperio del Centro. Excepto el arroz, el resto son platos que rara vez he visto en los restaurantes chinos en China.

En efecto, hoy me sentía con fuerzas y he decidido finiquitar la breve serie sobre comida china que empecé hace tiempo.

Apetecible, ¿eh? Va con ironía

No es que ahora sea crítico culinario, pero quizá mi corta experiencia sirva para hacerse una idea. Sólo en Pekín hay miles de restaurantes de gastronomía típica de varias zonas del país.

Está la comida shanghainesa, con muchas salsas picantes y platos cocinados con alcohol. No especialmente recomendable. Está la comida pequinesa, con el conocido pato laqueado -que me encanta, por cierto-. Está la comida sichuanesa, que tiene fama de ser la mejor de todo el país, y que, sinceramente, ni fú ni fá. Está la comida yunnanesa, la más atractiva debido a sus quesos, su jamón (sí, ¡jamón!) y sus platos condimentados con patatas cocidas, poco habitual por estas latitudes. Pero vengan de donde vengan, casi todos los platos chinos están condimentados (por desgracia) con trozos de bambú o brotes de soja o incluso dientes de ajo.

La carta en chino y sin fotos ayuda más bien poco a la hora de elegir el plato ideal, así que hay muy desagradables sorpresas... ¡y a veces incluso gratos decubrimientos!

Pero la que más disfruto (mejor dicho: de las pocas que disfruto) es la comida de Xinjiang, la región más occidental de China, que es ya casi Asia Central. Es muy especiada, con mucha carne a la brasa, contundente... y lo mejor es que huye bastante de las salsas chinas, capaces de amargarle un almuerzo a cualquiera.

Sobre la comida de Xianjiang, mi preferida entre las que he tenido el gusto (y el disgusto) de probar aquí, remito a este post del corresponsal de El Periódico.

Entonces, ¿de qué región son los restuarantes chinos que tenemos en Europa? Pues parece ser que de Cantón, aunque yo casi me inclino a que sea un poco de todo, e incluso adaptado para los gustos de la zona.

Pero a ese mito de la comida tradicional china le quedan dos telediarios. La comida basura se impone a un ritmo frenético y es frecuente ver a niños chinos obesos. Recomiendo esta entrada del gran Rafa Poch, que sirve para hacerse una idea del asunto. Leedlo, vagos. Merece la pena.

Las Analectas son para el verano

viernes, 5 de diciembre de 2008

China no es otro país sino más bien otro mundo. Los europeos, especialistas en mirarnos al ombligo, poco o nada sabemos de la historia y de la cultura del Imperio del Centro. Por ejemplo, Confucio. Pues ni idea, oyes.

Llevaba tiempo queriendo escribir algo de Confucio, pero es un asunto complicado y además soy demasiado vago como para ponerme a currarme un post un poco. Pero un día me tropecé por casualidad con este post en un blog que descubrí gracias a Anna.

Creo que da una idea bastante general del asunto, pero lo suficiente como para entender una filosofía que aún en parte sigue presente entre la población china.

...y ahora, Calaf

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Si hace poco lamentaba la marcha de Rafael Poch, ahora toca la de Rosa María Calaf, la corresponsal todoterreno de TVE en Asia. No sé si se ha marchado ya, si ha empalmado las vacaciones atrasadas que tenía con la jubilación o está a punto de estar a punto. El caso es que se jubila un mito.


He crecido viendo corretear a esta mujer de barullo en barullo por todo el mundo. Ha sido un referente y un ejemplo, amén de una mujer simpatiquísima las veces que hemos coincidido por aquí. La conocí un día un tanto surrealista poco antes de los Juegos Olímpicos en el que nos encargaron hacerle unas fotos en acción para el Hola! (una de ellas es la que está ahí arriba, en la presentación de la llama, el ramo que después entregarían a los medallistas olímpicos y paralímpicos).

Supongo que es el colofón del periodo post-olímpico, en el que hemos visto marchar paulatinamente a muchos amigos y conocidos. Una pena. Esperemos que no desaparezca así de golpe. Se echará de menos su melena roja en la pantalla.

Mao Vs. Warhol

lunes, 1 de diciembre de 2008

No me he podido resistir. Desde que redescubrí el photoshop estoy que no paro.


Y por cierto, he rebuscado bien a ver si el cuadro tenía alguna historia coherente no derivada de la ingesta de montañas de psicotrópicos del Sr. Warhol, pero no he encontrado nada. Andy Warhol pintó el famoso cuadro en 1973, cuando a Mao le quedaban tres años de vida. Eso es todo.

Figuras de soldados y caballos

sábado, 29 de noviembre de 2008

Esa es la traducción literal de la expresión con la que conocen los chinos a los guerreros de terracota: Bingmayong.

Todavía no he revelado mis fotos, así que he mangado esta foto de aquí. Estos guerreros en particular representan las minorías étnicas chinas.

Sé que tengo aún algún post pendiente a petición de mis tres lectores habituales (un segundo capítulo sobre la comida, por ejemplo), pero aprovechando el viaje que hice esta semana he preferido continuar con estos temas, que vienen calentitos.

El ejército de terracota está a las afueras de Xi'An, provincia de Shaanxi. En el anterior post vimos que Pingyao y Qiao Jia Dayuan están en la provincia de Shanxi, con una sola A, que es la provincia vecina hacia el este. Sí, es como si me hubiera ido de visita a las regiones de Extremadura y Extremaadura.

Xi'An, la Paz del Oeste, se encuentra a unos mil kilómetros al suroeste de Pekín y fue durante largo tiempo capital del Imperio. En estos momentos es sobre todo conocida por albergar en sus fueros la armada de barro.

Hasta aquí todo correcto. Pero por Xi'An pasa una importante parte de la historia de China que desconocemos: hubo hace cosa de 2.250 años un tal Qin Shi Huang que se encargó a golpe de espada de unificar todos los estados chinos independientes. Unos años después de hacerlo, como premio, se proclamó Emperador. El primero de China, y perteneciente a la dinastía Qing.

En esta foto de la época da su perfil malo, que conste. No le hace justicia, era mucho más resultón.

¿Qué es lo que le debe la China actual a este señor? Pues independientemente de la unidad, que se ha mantenido más o menos -con alguas interrupciones- desde entonces, tiene que estar agradecida por haber parido un tipo que construyó los dos principales reclamos turísticos chinos: los guerreros de terracota y la Gran Muralla. Si a eso le sumas la unificación, ríete tú de Carlos I.

La precursora de lo que ahora es la Gran Muralla se ordenó construir enlazando los tramos fortificados que disponían las regiones del norte, después de la unificación. En cuanto a los guerreros, su construcción se destinó a guardar la tumba de Qin Shi Huang, que así podría comandar un ejército incluso a su muerte. Estamos hablando de dos proyectos, recordemos, de más de dos milenios de antigüedad.

Allí que se quedaron tranquilamente enterrados los soldados hasta que un campesino que cavaba un pozo en la zona a principios de los setenta los descubrió de casualidad. Este hombre, que sobrepasa ya la barrera de los ochenta años, se dedica ahora a firmar libros sobre el hallazgo en el recinto donde se encuentran las figuras. He leído que le pagan 4 euros al día por hacerlo, y que no recibió más compensación por el descubrimiento. Me queda además la duda de por qué no destrozaron el yacimiento (que menos mal que no, claro), ya que el hallazgo fue durante la Revolución Cultural, pero bueno.

Y desde entonces hordas y hordas de turistas se acercan para ver este ejército compuesto por más de 7.000 figuras de tamaño natural (infantería, caballería, arqueros y sirvientes), y las que quedarán por desenterrar aún, que no serán pocas. Los trabajos de excavación continúan. La visita merece la pena, por cierto.

Ahora, si en la última entrada veíamos cómo Qiao Jia Dayuan está construida en forma de "doble felicidad", en el apartado de pajas mentales de hoy tenemos lo siguiente: la figura del arquero de terracota arrodillado representa a la provincia de Shaanxi.

Vamos a verlo, que últimamente estoy retomando el vicio por el Photoshop.

He aquí un arquero arrodillado, que no me sirve del todo porque no está completamente de perfil, pero es lo único que tengo (además he tenido que invertir la imagen para que me medio cuadrara):



Y he aquí la provincia en cuestión:



Ahora ya viene el acabose. Agarráos los machos.



También puede verse aquí, pero es muy pequeñito. Debo decir que visto por el perfil bueno, cuadra bastante. Lo que acabo de hacer no deja de ser una chapuza, lo admito.

Qiao Jia Dayuan

jueves, 27 de noviembre de 2008

Qiao Jia Dayuan es la residencia de la familia Qiao. Un maravilloso ejemplo de arquitectura tradicional china convertido en museo en 1986 y que alcanzó su fama mundial a partir de 1991 al ser el escenario de La Linterna Roja, de Zhang Yimou, de la que ya he hablado en varias ocasiones. Para zanjar el tema este, os pego una vez más el trailer de la película, pero ahora sólo para que veáis el complejo en sí.



Los pórticos de madera, tallados artesanalmente, son sencillamente inigualables y dejan al visitante casi sin respiración. Es una de las construcciones más alucinantes que he visitado en mi vida. Tiene como un kilómetro y medio cuadrado y la rodean unos grandes muros que la aislan del pueblo adyacente, que vive enteramente del turismo que atrae la casa. Pertenecía a un vendedor de té y tofu que se hizo rico. Y aquí, entre otras cosas, eso lo miden los muros. A más yuanes, más metros de altura.

Ya he dicho al principio de la entrada que era una casa tradicional, y de hecho cumple rigurosamente con las reglas del fengshui y todas esas cosas simbólicas que a los occidentales se nos escapan de las manos. Está construida con la forma del caracter "doble felicidad" chino, que es éste:


Signo de buenos augurios. Yo tengo un par a la entrada del portal de mi casa. Ahora, para ver mejor el ejemplo, he escogido el caracter simplificado y con un diseño más moderno:


Por último sólo queda ver la planta de la residencia de los Qiao, por cortesía de Google Earth:




¿Hay que echarle imaginación? Pues sí, un poco. Pero la misma que cuando vas al foro romano y te dicen que de esas columnas que no levantan más de un palmo del suelo salía un templo de 30 metros de altura.

En fin, que si tienes la suerte de caer por Pingyao (provincia de Shanxi), que ya de por sí es increíble, no dudes en acercarte. La visita merece mucho la pena y no llevará más de 4 horas, ida y vuelta incluidas.

Pausado por vacaciones

domingo, 23 de noviembre de 2008

Me he tomado unos dias de descanso, asi que el blog estara mas bien paradito hasta el jueves que viene. Ahora estoy en Pingyao, un pueblo tradicional chino perfectamente conservado cerca del que se rodo, por cierto, la pelicula de Zhang Yimou La Linterna Roja, de la que ya hable hace tiempo. Espero poder acercarme a visitarla.

Pasar de los dos grados va camino deconvertirse en un lujo, ya que el pueblo pertenece a la provincia central de Shanxi, que quiere decir "Montanas del Oeste". Y doy fe de ello: menudo rasca.

PS: notese el teclado ingles, poco amigo de las tildes.

Un día de dictadores

jueves, 20 de noviembre de 2008

A no ser que hayas caído hace unos minutos desde Saturno, creo que que sabrás que hoy hace exactamente XXXIII años que murió el generalísimo Francis Co. En unas horas, quizá antes de que leas esto, los periódicos estarán ya informando de que hay unos subnormales con la cabeza rapada haciendo el cafre por Moncloa. Amén del correspondiente homenaje a troìs que se montará en el Valle de los Caídos.

Por pura casualidad, hoy había decidido ir a visitar a otro grandísimo... personaje histórico: al Presidente Mao. O Chairman Mao, como lo llaman aquí. Cuando entras al Mausoleo -en todo el centro de la Plaza de Tiananmen- te queda totalmente claro porque insisten en llamarlo hombre-silla. Una estatua gigante del ex mandatario en posición sedente preside el hall. Habría sido más auténtica una en cuclillas.

Después... apenas unos segundos en fila para verlo embalsamado. Creo que se me hizo más larga la final de cien metros de Pekín 2008. Ni un segundo para pararse a echarle un vistazo tranquilamente. Yo creo que es porque tiene truco. Ya me había advertido Unai que parecía una estatua de cera. Anda ahí ahí con la estatua de cera de verdad que tienen plantada en la sede del primer congreso del Partido Comunista de China, en Shanghai. Solo que aquélla parece una mujer en pijama en vez de un futuro presidente, y éste está en una urna de cristal y cubierto por una bandera con una hoz y un martillo.

Vamos, que verlo así era todo un privilegio.


Y para redondear, ayer pasaba ésto. Si es que lo han hecho a propósito... Ahora sólo falta que Benito y Adolfo se me manifiesten en sueños y me daré por satisfecho.

La rebelión de los bóxers

miércoles, 19 de noviembre de 2008

No, no me refiero a aquel levantamiento de entre los siglos XIX y XX (aquí, la historia mucho más resumida). Yo estoy hablando de los bóxers de verdad. De éstos.

La semana pasada avisó un par de días, pero ésta ha sido ya demoledor: el termómetro marca bajo cero y ésto si que no puede ser. Por lo que mis habituales gayumbos de patita me han montado una rebelión en toda regla y me han dicho que así no hay derecho, que me olvide de ellos mientras pasa el duro invierno pequinés. ¿Consecuencias? La total pérdida del orgullo propio. He procedido a enfundarme los calzones largos. Pero bueno, en un país donde la gente va en pijama por la calle y camina al revés, el orgullo se presupone. Y, oye, balsámico. Como un señor en medio de los tres bajo cero de esta mañana.

Si quieres saber más sobre esta segunda piel invernal, el chinochano te lo cuenta. Teorías propias incluidas.

[Actualización: se me ha ocurrido que con esto de los gayumbos largos se han tenido que dar cienes y cienes de escenas patéticas de cama al estilo Bridget Jones, cuando consigue ligarse al tipo aquel -creo recordar que Hugh Grant- y al desnudarla descubre que lleva una mítica faja-braga-sostén-boina. Pues ésto es casi lo mismo]

El típico peaje

martes, 18 de noviembre de 2008

¿Alguien imagina un peaje de autopista con forma de arco apuntado o de bóveda de cañón? Pues ojo a este.

Una de yayos

lunes, 17 de noviembre de 2008

Respeto a esta gente. Es más, casi la admiro. Les respeto porque han vivido muchos años con un palo en el culo. Han pasado épocas crudas, y algunas incluso crudérrimas. Y han sobrevivido. Ahora componen uno de los grupos más pintorescos de esta ciudad. E intuyo que de todo el país.

Los viejetes chinos tienen su gracia, es innegable, y son mucho más activos que los ancianos ocidentales. Ahí que se ponen a pasarse un volante con plumas en corro, a patadas.

Entre la población anciana feminina gana por goleada el taichi (modalidad sin espada) y los bailes grupales con vestidos capaces de tumbar al más fuerte de los epilépticos. No falta el ejercicio en los parques y en esa especie de gimnasios improvisados en cualquier zona verde.

El paseo en pijama al perro patada es una de las actividades predilectas.


Los hombres no perdonan las partidas de cartas o al ajedrez chino, o incluso a dominó, sentados en esas banquetas con el ojete a ras de suelo y corrillo de espectadores (a los que ni se te ocurra distraer) incluido. Pero añaden más variedad, como la de volar cometas (en China son muy aficionados) o pasear a los pájaros, curiosamente, con una funda tapándoles la jaula. Digo yo que para protegerlos del frío, pero dejan al animal sin hacer turismo.

Aunque la actividad estrella, sin duda, es la de caminar hacia atrás. Esa sí que es unisex. Mi amiga Ana me contó que había preguntado a una amiga china sobre esta costumbre, a lo que le había respondido, como si fuera de una lógica impepinable, que "estimula el cerebro". Pues vaya crack tiene que estar hecho el viejito de abajo de mi casa, que todas las mañanas conduce hacia atrás su silla de ruedas.

Es enternecedor ver a las parejas de yayos paseando juntos, o uno llevando la silla de ruedas del otro. O uno pedaleando y llevando en el asiento de atrás del triciclo a su mujer. Claro que la magia se rompe cuando la señora escupe un pollo del tamaño de Wisconsin. Y luego sigue sonriendo tranquilamente, con su mirada cansada, perdida, pero que aún conserva cierto brillo.

Al final, todo se puede resumir en esta viñeta de Forges.

Un hombre bueno

domingo, 16 de noviembre de 2008

Fue una más que probable milonga propagandística del Partido Comunista, pero no quiero quitarle mérito al pobre Lei Feng. Ahora ya conoces su nombre, después de haberlo visto en miles de pósters Revolución Cultural style.

Supe de él por primera vez leyendo Cisnes Salvajes hace unos meses, pero no le había puesto cara hasta hace unas pocas semanas. Unas amigas chinas me dijeron que hasta hay un día (el 5 de marzo) en su honor.

Pero, entonces... ¿qué hizo este tipo para ser famoso y tener un día propio y todo? Pues para empezar, murió joven, con 21 añitos, y eso siempre tira mucho. Es una vía rápida para alcanzar la fama. Pero parece ser que también era un individuo entregado a los demás.

Así que Mao, que para algunas cosas tenía ojo, decidió convertirlo en una especie de Stajanov chino de las buenas acciones. Inventó un diario, que atribuyó a Lei, en el que se describía una trágica historia familiar, acompañada de anotaciones sobre sus servicios a la comunidad (así, en general). De paso, desviaba la atención de la descomunal cagada que había supuesto el Gran Salto Adetrás.

La campaña iniciada el 5 de marzo de 1963 marcaría el inicio de un (nuevo) adoctrinamiento de la juventud, tomando a Lei como modelo. Asimismo, quedaría fijado el día de la celebración de su memoria.

"Se celebran en toda China actos a nivel comunitario y escolar en los que la gente, por ejemplo, limpia parques y escuelas o ayuda a los demás. Se imprimen multitud de fotografías y afiches suyos realizando los más variados trabajos y servicios a la comunidad. Incluso se publican historietas y se hacen películas sobre su vida", dice la wikipedia.

Su final, criatura, no estuvo exento de una cierta gracia: le cayó encima un poste telefónico.

Cómo cambiar de sitio una iglesia de 1.500 toneladas para construir una carretera

sábado, 15 de noviembre de 2008

Pues poniéndole unas rueditas... como bien explican aquí.

El progreso chino deja poco a la conservación de patrimonio... Se puede apreciar bien en el Templo de los Lamas (del que hablaré otro día), que se juega el puesto con la primera de las circunvalaciones pequinesas y varios edificios modernos cercanos.

Ingenio chino

jueves, 13 de noviembre de 2008

"En la cultura occidental en general, y en la europea en particular, cuando hablamos de historia -sobre todo al buscar los orígenes de algo o su primera vez- a menudo solemos cometer un enorme error de bulto. Y es que siempre nos 'olvidamos' de mirar hacia oriente y, especialmente, a la cultura China.

No son pocas las veces en la que los occidentales hemos reivindicando para nuestra parcela -enarbolando la bandera de 'cuna de la civilización'- inventos o descubrimientos tales como la imprenta, el papel, la brújula… El problema es que cuando se nos ha ocurrido preguntar en China se nos ha quedado cara de póker al comprobar que allí están aburridos de usarlo porque lo inventaron varios siglos antes".


Son las primeras líneas de un artículo sobre la invención del Carro que Mira al Sur que me recomendó hace poco Anna.

Con esta excusa, he querido elaborar un inventario de inventos inventados por los chinos. Algunos de ellos son cacharros de esos que en Europa pensábamos que sí y luego vinieron los chinos y nos dijeron que no.

1 - El papel: en este punto no suele haber discusiones. En China se fabricaba con corteza de morera, aunque también se utilizaban el bambú, el cáñamo, el lino y la seda.

2 - La imprenta: aquí tengo mis discrepancias, porque uno ha crecido con Gutenberg. Alemania y China matienen la polémica sobre la invención de la revolucionaria máquina. La wikipedia, sin ser ningún órgano de autoridad ante nadie, la atribuye a los chinos.

3 - El papel moneda: los billetes, más ligeros que las monedas, fueron ideados por los comerciantes chinos como certificados de cambio y no tardaron en ser asumidos por el gobierno. A este respecto, un apunte: en Pekín son más comunes los billetes de un yuan, mientras que en Shanghai optan por la tradicional calderilla y te devolverán monedas de uno. Consecuencia directa: la cartera pesa más en Shanghai.

4 - La pólvora: los alquimistas taoístas la descubrieron de casualidad mientras buscaban en elixir de la vida. Los muy gañanes se toparon con el mayor creador de muerte jamás inventado.

5 - El sismógrafo: la invención china consistía en cuatro dragones con una bola en la boca cada uno. Al producirse un seísmo, la bola de uno de los dragones caía, y dependiendo del dragón de que se tratase, se sabía la dirección del terremoto.

6 - El ábaco: esta rudimentaria calculadora (aún hoy en uso en los restaurantes de algunos hutongs pequineses) fue desarrollada durante la dinastía Yuan (1271 - 1368). La enciclopedia libre prefiere no pillarse los dedos y relata este origen.

7 - La brújula magnética: se pudo desarrollar a partir de un instrumento utilizado para el feng shui y la geomancia. Mi guía (que es de donde estoy copiando religiosamente todas estas cosas) no detalla de qué instrumento. Habrá que pedir explicaciones para posteriores ediciones.


8 - La porcelana:
la inventaron como unos mil años antes de que se conociera en Europa.

9 - La ballesta: fue una mejora en alcance, precisión y penetración respecto al arco convencional.

10 - El sistema decimal: los chinos lo desarrollaron al mismo tiempo que la escritura.

El Último Emperador

martes, 11 de noviembre de 2008

Es una de las obligadas... y aún no la había visto. Pensaba que sería como Ciudadano Kane, que hasta la tercera vez no consigues verla del tirón, pero no. El Último Emperador (aquí la entrada en inglés, más completa) me apasionó desde el principio. Quizá porque ahora puedo entender alguna cosa más de las que habría podido entender hace unos meses.

El filme relata la vida de Puyi que, como bien supones, fue el último emperador de China, coronado con apenas tres años.

Hay pedazos de historia omitidos en la película, como el periodo que va de 1945 al 1950, en los que Puyi fue inquilino de un gulag ruso. Aparte de ésta y otras pocas omisiones e imprecisiones, parece que la cinta es bastante fiel a lo que fue la realidad. De hecho, contó con la ayuda del hermano del emperador durante el rodaje.

Las intrigas políticas, los escenarios, el simbolismo, la actuación, la historia en sí... todo ello bien vale los nueve óscars que se llevó en 1987. Me impresionó sobre todo la representación de la Revolución Cultural... y las enternecedoras escenas finales.

El Último Emperador fue la primera película que el Gobierno chino autorizó a rodar en la Ciudad Prohibida. Conociendo lo poco que conozco de China, no me puedo ni siquiera imaginar la montaña de documentos (y de dólares) que Bertolucci y compañía tuvieron que poner encima de la mesa del Ejecutivo del país asiático... El resultado, no obstante, magnífico.

La Calle

domingo, 9 de noviembre de 2008


Hoy he vuelto a pisar La Calle. No, no es que viva encerrado, o que vaya al trabajo en tirolina, ni que acostumbre a pasear 50 metros sobre el nivel de la acera. Es que hoy quería perderme por el centro.

El frío y el viento dificultan cada vez más las pedaladas, así que la única opción medianamente viable es caminar. Y para callejear es siempre la mejor alternativa. Hoy lo he vuelto a ver, y se me ha vuelto a arrugar el ánimo.

Desde que acabaron los Juegos, cada vez más, aparecen mendigos por La Calle. Arrastrándose, caminando apoyados sobre una muleta de madera podrida. Con sus muñones, con sus deformidades. Con frío. Con hambre. Sin nada.

No he podido sino evocar esta mítica tira de Quino.


Pues eso. A saber dónde los tenían escondidos.

Adiós a Poch

viernes, 7 de noviembre de 2008

Sabía que estaba a punto de marcharse, o que se había marchado, pero aún así ha obsequiado a sus lectores con un último post. Rafael Poch, el corresponsal de La Vanguardia, deja Pekín después de seis años para irse a Berlín.

Coincidimos una vez, por casualidad, durante una visita a una fábrica en plenos Juegos Olímpicos y apenas conversamos quince minutos. Luego volví a verle en una charla que impartió en el Instituto Cervantes. Lo demás que conozco de él, es a través de su blog.

Esta última entrada de despedida habla precisamente de lo que nos relató aquel día en la conferencia. Más extenso, quizá, más detallado. Y sirve para comprender un poco más el complejo mundo del Imperio del Centro.

Se echarán de menos sus análisis y sus opiniones, alejadas del topiquismo que rodea a este país. Ahora habrá que seguirle en el Diario de Berlín.

La mejor de las suertes para Poch, y lo mismo para Isidre Ambrós, su sustituto en Pekín, que se enfrenta al altísimo listón que dejó su predecesor.

Humor nipón

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Oh, desilusión, que Humor Amarillo no es chino, sino nipón. He aquí el nuevo capítulo de la sequía informativa de loschinocuentos. ¿Por qué lo llamaron entonces "Humor Amarillo", si no es chino? Pues porque, visto desde Europa, todos acaban siendo iguales. ¿Podrían haberle puesto Humor Vietnamita o Humor Coreano? Sí, pero decidieron llamarlo...


El mítico programa que emitía Telecinco y que nos hizo echar a perder tantas y tantas tardes. No puedo ver escenas como ésta...


...sin que se me salten las lágrimas. El Laberinto del Chinotauro no lo suple un Japotauro. Ni el mítico Chino Cudeiro (que hasta tiene entrada aparte en la Wikipedia) podría, jamás de los jamases, ser reemplazado un Japo Cudeiro. Igual un Core Cudeiro sí, mira.

A pesar de que no me gustó la reposición cutre que comenzó Cuatro hace un tiempete, he de reconocer que tuvieron sus puntos. El Ránking del Dolor, por ejemplo. Hala, al turrón.

El taxista chino, ese ser

lunes, 3 de noviembre de 2008


Verdes, rojos, azules, granates, amarillos e incluso azules celeste. Es imposible no fijarse: los taxis chinos se cuentan a miles y no es que sean precisamente de un discreto blanco...

Pero da igual, no importa el color o la marca tras la que se parapeten los conductores: son todos unos criminales. Las pirulas son la tónica habitual del trabajo del taxista. Y eso no te lo da la nacionalidad. Es universal.

Lo realmente preocupante de los taxistas chinos no es que frenen al llegar a un cruce en el que tienen prioridad para ver si el semáforo se les pone en rojo, que tengan un habitáculo especialmente diseñado para dejar el bote con el té o que vayan a unos desesperantes 40 kilómetros por hora. Es su ceguera.

Lo habitual entre los que no dominamos (ni de lejos) el mandarín es darles la dirección escrita en caracteres chinos para que nos lleven al sitio indicado. La congoja empieza cuando el conductor se acerca el papel a la nariz... y sigue sin ver. Tras una primera intentona frustrada, optan por ponerse las gafas de cerca, y proceden a acercarse de nuevo la dirección... sin éxito. Personalmente, poner mi integridad física en manos de un topo al volante me acojona. Pero el riesgo estimula.

Este shifu se dejó fotografiar amablemente mientras íbamos por Chang'An. Para ver la foto tuvo tocarse la nariz con la pantalla de la cámara.

Una variante de este caso es la pronunciación inexacta del lugar de destino. El chino es un idioma tonal, por lo que la variación del sonido de una sílaba puede hacer que la palabra resulte incompresible para el interlocutor. Es normal, por tanto, repetir hasta el tedio la dirección deseada, cada vez con una combinación de tonos distinta. Al final, con alguno se acierta. Huelga decir que lo de que iban a aprender algo de inglés para los Juegos era un camelo. Si no, pasen y vean:



Llega a ser exasperante, pero el taxi es siempre una opción cómoda, económica... y en muchas ocasiones, divertida. Aunque no tanto como los taxis ilegales.

Toda una experiencia. Uno se sube al coche sin saber qué pasará. Allí espera el taxista, en su cubículo. Una vez iniciada la carrera, un accidente es lo menos malo que puede suceder: desde el típico gargajo bajada de ventanilla mediante, hasta sacarse mocos, comer ajo a mordiscos o hurgarse las orejas en busca de cera con un alambre, pasando por el mítico afeitado en carrera. La siesta en el rato de descanso con el asiento reclinado o el cinturón de seguridad de adorno son también marcas de la casa.

PD: Cosas de la casualidad, hoy venía con idea de colgar este post sobre taxistas y me encuentro con ésto. Me ha sorprendido, más que nada, porque el derecho a la huelga no existe en China.

Panjiayuan: zona de contrastes

sábado, 1 de noviembre de 2008

Si hay un lugar en el que puedan convivir sin complejos un retrato de Mao y una virgen, El Gran Libro de la Sexualidad (en castellano), una guía de Italia y una Biblia (en inglés) junto con el Libro Rojo, entradas sin usar para los Juegos Olímpicos y un pisapapeles de Deng Xiaoping, ese es Panjiayuan. Bienvenidos al mercado de antigüedades.

Mi guía habla de más de 3.000 puestos donde venden, claro está, copias de objetos antiguos. Imagina algo, lo que sea, que allí lo encontrarás seguro: guerreros de terracota de tamaño natural se alternan con gigantescas estatuas de buda, la figura estrella del mercado. Aunque Mao no se queda atrás: chapas, fotos, posters, tapices, estatuillas metálicas o de porcelana, relojes cuyo segundero es la mano del ex mandatario saludando, bandoleras, camisetas... y seguro que, rebuscando un poco más, se podrían encontrar hasta calzoncillos estampados con su semblante.

El segundo piso de una hilera de casetas advierte, en chinglish, que allí arriba venden recuerdos de la Revolución Cultural. Poco más allá, en la zona donde se concentran los tenderetes de muebles, un gran letrero advierte "no fumar", aunque solo sea por si acaso.

Entre los miles de turistas y los chinos que no perdonan el almuerzo de las 12 en cuclillas, se pueden ver muchas cosas interesantes. Yo me quedo con éstas:


Tuve casi que matar para conseguir una puta entrada para los Juegos, y aquí las venden en plan coleccionismo.


Charles Chaplin en el lejano Oriente.


Un vendedor metiéndole mano a una estatua.


Un buda con un ciego...


Buda reina del rock. Véase detalle de la mano derecha.


Un chino pintando una estatua con... ¿salsa de soja?


Sin palabras. Si el pobre levantara cabeza...