San Yao Ming

miércoles, 30 de julio de 2008

Yao Ming es dios. En la NBA no, desde luego, pero en China sí. Los tiene rendidos a sus pies, como bien atestigua esta foto:



Es una estatua de unos 10 metros de altura (así a ojo, desde la calle) situada en una de las avenidas comerciales más famosas de Pekín: Wangfujing. En la publicidad de Reebok de al lado están literalmente a los pies.

A Ming Yao (como sería su nombre siguiendo el orden occidenteal) te lo encuentras siempre jugando en la CCTV5 y en la BTV6, donde retransmiten casi ininterrumpidamente partidos de la NBA de los Houston Rockets y de los Milwaukee Bucks (donde jugaba esta temporada pasada Yi Jianlian, el otro chino en la NBA, ahora fichado por los New Jersey Nets).

Las entradas para ver a este ídolo nacional en los Juegos fueron de las primeras en agotarse, y eso que ha reconocido que se van a comer poco más que los mocos.

Lo siento, de verdad, pero este bigardo de 2,26 y 141 kilos que tiene un tren inferior inusualmente corto para alguien de su estatura, me recuerda más a un Roberto Dueñas chino, que a un Shaquille O'Neal mandarín, como pretenden hacer creer.

¿Entonces por qué no falta a ningún All Star? Pues porque lo votan los 250 millones de internautas chinos.

Aquí lo dejo en acción, con sus 10 mejores jugadas, para que nadie diga que sólo hago sangre:



Y con esto doy por inaugurada una nueva sección de celebrities chinas y una serie de posts sobre los Juegos Olímpicos, para los que ya no queda ná de ná.

Mi reino por una entrada

lunes, 28 de julio de 2008

Esta noticia dio lugar a esta otra (crónica cojonuda y totalmente verídica que hizo un colega del trabajo, y que protagonizamos un poco todos los compañeros) y ambas tuvieron como resultado el siguiente texto:

Odisea olímpica por una entrada para los Juegos, aunque sea de reventa

Aunque está castigada con penas de entre 10 y 15 días de arresto, la reventa de entradas olímpicas ya había aterrizado en Pekín antes incluso de que concluyera el proceso oficial de venta, a poco más de diez días para la apertura de los Juegos.

Son ya 86 los "reventas" detenidos tras el arresto de 26 más desde el sábado, informó hoy la agencia oficial de noticias Xinhua, pero el proceso no parece detenerse ya que supone una oportunidad para los ciudadanos chinos de hacerse con un pingüe ingreso extra.

Cuando días antes de que comenzara el plazo de venta de las últimas entradas para Pekín 2008 miles de pequineses estaban acampados, cuchillo entre los dientes, frente a las taquillas para obtener un billete, algo hacía intuir que muchos de éstos se pondrían en circulación en el mercado negro.

En cuestión de horas se agotaron los últimos boletos para algunos deportes minoritarios en el país asiático como el fútbol, el boxeo o el waterpolo.

Poco o nada amedrentaron a los chinos las advertencias del Gobierno de retenerlos unos días en prisión si osaban recurrir a esta habitual práctica.

Con muchas de las localidades ya vendidas, pero con miles de ellas aún en liza, los primeros revendedores olímpicos se echaron a la calle a probar suerte con los compradores desesperados.

Un anciano se acerca prudentemente a unos extranjeros y desdobla ligeramente su periódico dejando entrever unos cartones coloreados de amarillo, naranja y rojo: entradas.

Pide 5.000 yuanes (unos 732 dólares, 466 euros) por cada entrada para la Ceremonia de Clausura.

Los compradores, una pareja de europeos, responden con una carcajada y prosiguen la búsqueda, poco fructífera hasta el momento.

La policía, situada a poco más de 50 metros de los corrillos de reventa, frente al pabellón de Wukesong, parece no inmutarse ante lo que allí sucede.

Ni siquiera intimidan al joven Ping, con tres entradas para el España - Alemania de baloncesto masculino en mano, a quien pronto rodean decenas de personas que pugnan por sus localidades.

El negocio le ha salido redondo y se marcha satisfecho a casa: en cuestión de minutos ha colocado sus boletos por el cuádruple de lo que le costaron.

Al ver unos rostros occidentales, un hombre se levanta de su asiento a la sombra y pregunta a los extranjeros si buscan entradas.

Ofrece dos para salto de trampolín, de las más cotizadas entre los chinos debido a su destreza en esta disciplina, si le consiguen trabajo a su hija, quien, asegura, habla muy bien inglés.

Kuanglong y sus amigos han estudiado bien su posición y se han apostado en las inmediaciones del Templo del Cielo, donde a buen seguro cazarán a alguno de los cientos de turistas que visitan este icono pequinés un domingo por la tarde.

Se abanican con sus seis entradas bien a la vista, hasta que un extranjero se les acerca interesado y comprueba que tienen localidades para voleibol, otro de los deportes más seguidos en China.

El encuentro finaliza con un intercambio de números de teléfono y una cita para el día siguiente, para formalizar la compra que, oficialmente, nunca habrá existido.

La reventa, prohibida al igual que la falsificación de la mercadotecnia olímpica, no ha hecho más que empezar cuando apenas queda semana y media para la Ceremonia de Apertura, por cuyas entradas se llegó a pedir 30.787 dólares (19.241 euros).




Continuará...

Y aquí dejo de regalo otra nota que, aunque no tiene nada que ver, me ha hecho gracia escribir.

Un mal país para el periodismo

viernes, 25 de julio de 2008

Algo huele a quemado aquí. Fue una de las primeras percepciones que tuve nada más llegar. En Pekín (hablo desde mi corta experiencia aquí) se puede vivir casi como en Europa. Tienes bares, restaurantes, barrios y hasta supermercados para occidentales. Existen una serie de incomodidades, de limitaciones y de restricciones, eso sí. Pero es imposible no darse cuenta de que hay un mundo paralelo desconocido. Que algo pasa por detrás y que no es nada bueno.

La policía lo sabe todo. Estás aquí con esa condición. Sabe dónde vives, con quién, en qué trabajas y dónde, y cuánto te marcharás. Pero una vez que te haces a los controles eso ya no supone un problema. Pasa a formar parte de la rutina. Te acostumbras rápido.

Titulaba así el post porque es la sensación que me queda después de poco más de dos semanas en China. Lo sé, es muy poco tiempo y no puedo categorizar. Pero, al fin y al cabo, es sólo mi opinión.

China no es un buen país para el periodismo, en primer lugar, por la cercanía con las personas. Más bien, la lejanía. La lengua supone una barrera infranqueable, pero de eso ya hablé en otra ocasión.

En segundo lugar –y, en buena parte, consecuencia del primero-, no puedes buscar fuentes más allá de las oficiales, lo cual limita mucho la labor. Sabéis a qué me refiero. El control de la información es férreo. Ahora más que nunca, que los Juegos tienen que ser los mejores –ya son los más caros- de la Historia (así, con mayúscula).

Muestras hay tantas como botones de camisas de cuello Mao:

Un amigo, corresponsal mexicano para una televisión, intentó entrevistar un día a los repartidores del agua (la del grifo no se puede beber a menos que te guste mucho el Fórceps, así que se compran garrafas y la gente las tiene en casa en las típicas máquinas del agua de oficina). Pues bien, el jefe de los repartidores, un hombre del Gobierno, le pidió una carta de la Embajada de México para acceder a ello. La respuesta, la obvia: “Imagínate si voy a molestar a mi embajada para conseguir hablar con un pinche bisicletero”.

Mi primer intento de alquilar un piso aquí topó con que la dueña era funcionaria del Gobierno y se negó a hacerlo porque éramos periodistas. Tenía miedo, además, de que nos fuéramos tras los Juegos, para los que, además, ninguno estamos acreditados.

Secretismo. Las explosiones de los dos autobuses de Kunming. Primero murieron dos y catorce heridos. Los medios internacionales dan al día siguiente tres muertos y trece heridos. Nosotros también. Murió uno en el hospital, que estaba grave, creo. Horas más tarde. Teletipo oficial en el que la policía de la ciudad insiste en que han sido dos. Qué se hace. Nada. Ya está hecho. Hasta que no se aclare el asunto, nada. Y sigue sin aclararse.

Torrente informativo en Pekín

jueves, 24 de julio de 2008

En la cresta de la ola y partiendo la pana. Si tengo que elegir entre los mineros del carbón y las inundaciones... creo que me quedo con esta noticia (y con esta otra, pero como no la he visto publicada, la pongo en su fuente original).

Tiempo olímpico

martes, 22 de julio de 2008

Ya estamos. Y será así hasta el 20 de septiembre, por aquello de cuadrar las cifras, porque los Paralímpicos acaban el 16 de septiembre. Cuatro días de regalo.

El gobierno chino puso en marcha el domingo pasado una serie de medidas para descaotizar Pekín y reducir la contaminación en la capital. La más controvertida, la mítica y recurrente medida de hacer circular a coches en días alternos dependiendo de que su número de placa sea par o impar.
Se ve que estas restricciones han borrado millón y medio de coches de las calles pequinesas.

Lo asombroso del asunto es el amplio cumplimiento de la población, a pesar de lo ridículo de las multas: 100 yuanes, unos 10 euros. También han habilitado un carril olímpico (con dibujitos de anillos y todo) exclusivo para vehículos acreditados cuya invasión injustificada se sanciona con... 200 yuanes.

Hay excepciones más allá de los taxis y los vehículos oficiales. Por ejemplo, un matrimonio con dos coches de igual numeración pueden cambiar una matrícula. Sin embargo, si padres e hijos comparten coches y coincide que ambos son pares -o impares-, no pueden cambiarla. Matrimonios sí, padres e hijos no. Como lo de poder circular sin restricciones entre la medianoche y las tres de la mañana. Todo muy lógico.

En fin, que el tráfico de matrículas se ha tenido que disparar en Pekín.

Iba a colgar el vídeo que hicimos ayer, pero no lo he visto publicado por Internet. Otra vez será...

Menuda sacudida...

sábado, 19 de julio de 2008

Ahora que ya tengo piso y no me paso el día buscando uno, pierdo más el tiempo en Internet. Procuro leer cosas sobre China, porque la realidad de aquí supera al recién llegado y todo llama la atención. He estado leyendo historias sobre el terremoto.

En el trabajo seguimos transmitiendo notas sobre el seísmo de 8 grados Richter del pasado 12 de mayo en Sichuán: que si los osos panda tienen trauma post terremoto, que si ahora unos niños de las zonas más afectadas se van a recibir ayuda psicológica a Rusia... todo colea. Normal, tratándose de un desastre que acabó con la vida de casi 90.000 personas. Todo aquí tiene unas cifras espectaculares.

Siempre trato de desenterrar el lado positivo de cualquier situación y tomarme las cosas con humor. No pretendo, está claro, hacer una broma sobre una tragedia de esta magnitud. Pero... dando una vuelta por el blog del corresponsal de El Periódico, Adrián Foncillas, he encontrado esto:

"Del terremoto de Sichuan se sigue hablando del papel de los equipos de rescate extranjeros. Los expertos rusos sólo pudieron salvar a un superviviente. Era una mujer de 61 años, atrapada durante 127 horas entre los escombros, en Dujiangyan. Es una zona rural, donde la mayoría sólo ha visto a extranjeros por la televisión. Ahora se ha sabido lo que dijo, muy seria, cuando vio al equipo de rescate: "Joder, pues sí que ha sido fuerte el terremoto. Me ha desplazado a un país extranjero".

¿Sabías que...?

viernes, 18 de julio de 2008

Por aquello de variar y de auto obligarme a darle una cierta periodicidad, inauguro sección. No podría hacerlo sin antes darle las gracias a Raquel por la inspiración.

Como ya me he metido en temas políticos escabrosos desde el principio y, si me expulsan del país, quiero que sea por motivos de sobra fundamentados, voy a hurgar un poquillo en el asunto del Tíbet.

Pues bien, ¿sabíais que... cuando "Tintín en el Tíbet" se tradujo a mandarín, el traductor -que era chino-, por iniciativa propia, modificó el título convirtiéndolo en "Tintín en el Tíbet chino"?

La sección de curiosidades de esta entrada en la Wikipedia explica que la fundación que lleva el nombre del dibujante belga, Hergé, paró los pies a los chinos en su intento por reescribir la historia en 2001. Finalmente, el libro recuperó su título original.

Sólo quería dar una pincelada sobre un tema muy complicado y delicado, muy difícil de explicar en un post. No obstante, para quienes estén interesados en el tema, recomiendo dos entradas (ésta y ésta) del blog -uno de los mejores (y más extensos) que he encontrado sobre China- del corresponsal de La Vanguardia en Pekín, Rafael Poch.

La venganza del dragón

jueves, 17 de julio de 2008

Hace unos años, un profesor al que destestaba recomendó en clase "China, la venganza del dragón", de Georgina Higueras (ex delegada de EFE en Pekín y actual corresponsal en Asia de El País). En su momento, hace cosa de cinco años, no le di ninguna importancia, pero el título se me quedó grabado sin saber muy bien por qué.

Así que cuando decidí venir aquí, opté por comprarlo y ver qué ofrecía. Para mi sorpresa -totalmente debido a la casualidad-, el libro comienza justo en el momento histórico en el que acaba Cisnes Salvajes, con el breve gobierno de Hua Guofeng tras la muerte de Mao y el ascenso de Deng Xiaoping al poder.

"La venganza del dragón" es una amplia radiografía de la sociedad china de los últimos treinta años. Higueras describe, desde su propia experiencia de estudiante de chino de finales de los '70, la evolución hasta la actualidad de temas complejos como Taiwán, los ensayos democráticos en China o el oscurantismo con que se trató el brote de neumonía asiática de 2003.

Repasa asimismo la situación del campesinado, de las mujeres, de jóvenes y ancianos, de las minorías étnicas y religiosas, los amores y desamores con Estados Unidos, los experimentos capitalistas, la evolución del PCCh... pero sobre todo, evalúa las posibilidades de China en el futuro. Y en él, augura, el dragón se toma la revancha (económica, no militar) tras el sueño al que le sometieron las potencias coloniales europeas.

Una visión general con un estilo ameno pero riguroso, salpicado con anécdotas de la propia periodista. Un libro que quería haber leído antes de venir y al que, si tengo que sacarle algún defecto, sería la falta de una mayor profundización en algunos temas.

Recomendable, no obstante, para todo aquel que quiera acercarse un poco al "Imperio del Centro".

A tope con la Cope

martes, 15 de julio de 2008

A los fundadores de la Cadena de Ondas Populares Españolas se les debería caer la cara de vergüenza... ¡El logo de la COPE es un plagio en toda regla! (y no lo de las fotos del post anterior, que son de autoría atribuida, que conste, ejem)
El otro día, dando una vuelta por Chaoyangmen, me topé con ésto:



Que de manera irremediable me recordó a esto otro:



Como soy amigo de la presunción de inocencia, he preferido mirar un poco en Wikipedia antes de cargar contra nadie y he descubierto que los obispos crearon su emisora en 1960. Ni cortos ni perezosos, tunearon el logo de un banco que se había fundado en pleno auge del comunismo chino, en 1954, seis años antes que la COPE.

Copiando a esos rojazos con rabo y cuernos. Qué pensará Federico de todo ésto...

El turista perfecto... ¡expulsado!

domingo, 13 de julio de 2008

Hace unos días, antes de llegar a China, mientras me documentaba sobre el país, vi en el blog del Chino Chano un divertido post -en el archivo de junio, es el del día 23, por si no funciona el enlace permanente- al que en su momento no di mayor importancia.

En él se contaba que en Pekín (y no sé si en más ciudades) habían plantado unas casetas donde los voluntarios olímpicos tratarán de ayudar a los turistas olímpicos, preveo que olímpicamente perdidos.

He usurpado vilmente las fotos de su blog (no tengo cámara digital y las búsquedas en google no han dado el resultado esperado), así que son suyas y sólo suyas. Que quede claro.



En las diversas caras de estos cubos se pueden ver imágenes de los voluntarios echando una mano, posando y tal. Pero en una de ellas se observa lo siguiente:



Ahí está la represantación española. Toma ya. Todo muy bonito si no fuera porque fuentes cercanas a loschinocuentos (disculpad la fantasmada, pero me hacía ilusión ponerlo) revelaron que, unos días atrás, las autoridades chinas denegaron la renovación del visado a este expatriado español.
Así que a pesar de haber posado y servir de imagen de turista modelo, se va a perder los Juegos...

Tiananmen y el sistema métrico campofutbolero

sábado, 12 de julio de 2008

Esta tarde estuve paseando por la Plaza de Tiananmen, donde tuvo lugar la desafortunadamente famosa matanza de 1989. Bueno, para mí fue famosa un poco más tarde, que por entonces sólo contaba seis años.

Durante la revuelta, Jeff Widener, de Associated Press, hizo una de las mejores fotos informativas que he visto.

Pero bueno, que no quería ir por ahí. El caso es que mientras daba una vuelta por esa inmensa explanada de granito me estaba acordando de que alguien una vez me comentó que la susodicha plaza era como 35 campos de fútbol juntos. Creo que me hago más a la idea si me dicen las medidas reales: 880 metros de largo x 500 de ancho.

Como soy un tipo que de vez en cuando (y sólo brevemente) hila pensamientos, se me ha ido la cabeza a un post que leí una vez en Microsiervos, que a su vez proviene de aquí:

"Nuestros queridos medios de comunicación han instaurado un topicazo que nos hara más accesible la comprensión de determinadas medidas: se trata del campo de fútbol. Para una determinada superficie, cuando quieren hacernos ver la magnitud de un aeropuerto, un barco o la extensión de bosque quemada por un incendio suelen recurrir a la extensión de 50 ó 100 campos de futbol.



Una búsqueda rápida en Google: "campos de futbol" da la razón a este planteamiento y su inusitada profusión en las noticias:

Inusa limpia al año 73 campos de fútbol en cacas de palomas y estorninos en Alicante.

British Airways y BAA (Ferrovial) inauguran mañana oficialmente la Terminal 5 de Londres - Heathrow, «equivalentes a 50 campos de futbol en sus cinco plantas».

Vecinos tildan de barbaridad ambiental la ubicación de la nueva cárcel de Pamplona «el proyecto prevé actuar sobre un total de 26 hectáreas, equivalentes a más de 30 campos de fútbol».

Se invertirán unos 2.500 millones de euros en energías renovables hasta 2012 «contará con 74 kilómetros de espejos lineales, sobre una superficie de 130 hectáreas, espacio equivalente a 130 campos de fútbol».

Etcétera…

Esta peculiar medida de superficie tiene una asombrosa propiedad: además también sirve como medida de longitud. El último ejemplo que oí fue con motivo de la botadura del portaaviones Rey Juan Carlos I, «equivalente al largo de más de dos campos de fútbol».

Lo más divertido del asunto es que la unidad de superficie/longitud «campo de fútbol» no es una medida fija: según el reglamento, su ancho puede variar entre 45 y 90 metros y su largo entre 90 y 120 metros; en otras palabras, puede variar entre algo más de 4.000 m² y casi 11.000 m². En definitiva: es la única unidad de medida del universo que es a la vez ella misma y el más del doble de ella misma… según convenga.

Otra cuestión simpática es que hay gente que nunca en su vida ha estado en persona en un campo de fútbol, así que la idea que pueden tener sobre su tamaño es muy relativa"
.

Rescato algunos comentarios al respecto que no tienen desperdicio:

"Para volúmenes de agua también se utiliza mucho el de la “piscina olímpica”… Ejemplos: Se perdieron tantos miles de litros de agua, el equivalente a 20 piscinas olímpicas. Con el volumen de petróleo vertido al mar podríamos llenar 50 piscinas olímpicas. etc… "

Lumbreras: "No sé qué es peor al describir cantidades de agua: la relación con campos de fútbol o cuando se despachan con la frase “40 litros por metro cuadrado”. No sé vosotros pero creo que es una cuantificación bastante abstracta para un individuo estándar. ¿40 litros es mucho, poco, riada…?"

Respuesta al lumbreras: "Es evidente que 40 litros de agua en un solo metro cuadrado de superficie, es una cantidad más que considerable de agua; si no, pinta un cuadrado 1×1 en el suelo del salón de tu casa y echa 40 litros… "

Conclusión: "Y para peso el estándard internacional es el elefante africano y para altura la torre Eiffel".

Eso sería lo siguiente.

La Gran Muralla

jueves, 10 de julio de 2008

El excepcional reportero polaco Ryszard Kapuscinski describe la experiencia de una de sus primeras corresponsalías, en China, en un capítulo del magnífico y recomendable "Viajes con Heródoto", que tuve el placer de leer hace unos meses.
En él, recuerdo perfectamente, hablaba de la Gran Muralla china. La obvia, la infranqueable, la que se puede sentir, seguro, en todo el país: el idioma. Amén.

China en Expo Zaragoza 2008

domingo, 6 de julio de 2008


Resulta increíble que China haya aprovechado tan mal sus recursos en el pabellón que (por usar el tópico, que ya iba siendo hora) el gigante asiático tiene en el recinto de la Exposición Internacional de Zaragoza, cuyo tema principal es el agua.

Un país que se ha desarrollado en gran medida gracias al mar y a sus numerosos ríos debería, en mi opinión, haberse gastado unos pocos cuartos más en su presentación: las infografías eran pésimas, ni siquiera había paneles interactivos (sólo una bola que al manipularla simulaba que tocabas un xun), el único vídeo que proyectaban era de propaganda turística de Chengdu, había un reloj de agua que nadie sabía cómo funcionaba... Todo con una decoración muy aparente, eso sí.
Casi diría que aprovecharon el pabellón más para promocionar la futura Expo de Shanghai 2010 que para darse a conocer mejor.

Así que, aparte de ver en un panel un tanto cutre los siete viajes de Zheng He, lo único que saqué en limpio es que mi cuerpo contiene 50 kilos de agua, según la báscula del agua del pabellón. Pero bueno, que tampoco era muy de fiar, porque no me quedó más remedio que pesarme en la de "hombre de mediana edad", en ausencia de una para "jóvenes apuestos y con clase", que sería la que me habría correspondido...

Cisnes Salvajes

viernes, 4 de julio de 2008


"Cisnes Salvajes, tres hijas de China" es el acojongojante y espeluztacular relato de la vida de tres generaciones de una misma familia china. Su autora, Jung Chang, describe los tormentos que sufrieron en su abuela, su madre y ella misma durante la mayor parte del siglo pasado. Con un estilo sencillo y directo, Chang entrelaza la propia historia de China con la de su familia, indisolublemente unidas para mal, en la mayor parte de los casos.

Servidor, que se está iniciando en lo que a conocimientos chinos se refiere (y pido disculpas si como consecuencia de ello, la gente que ya está más avanzada en el tema considera nimias u obvias algunas de las cosas que digo) encontró chocante la facilidad con la que Jung Chang utiliza expresiones del tipo "como millones de chinas de la época", algo inconcebible en los pequeños países a los que estamos acostumbrados en Europa.

La verdad que nunca había leído nada tan específico y extenso sobre historia china y no recordaba la Revolución Cultural de Mao tan cruenta como parece ser que fue. Resalto unos pasajes sobre esto:

- "[...] A ello se debía que [Mao] presentara a los campesinos como modelo, ya que no había súbditos más sumisos y obedientes. Al reflexionar acerca de ello hoy en día, llego a la conclusión de que la versión de Charles Colson -consejero de Nixon- venía a resumir el auténtico mensaje oculto: cuando los tienes agarrados por los cojones, sus mentes y sus corazones seguirán por sí solos".

- "La Revolución Cultural no sólo no hizo nada por modernizar los aspectos medievales de la cultura china, sino que incluso confirió respetabilidad política a los mismos. La dictadura "moderna" y la antigua intolerancia se nutrían mutuamente. Cualquiera que se enfrentara con las ascentrales actitudes conservadores podía conertirse en una vítima política".

- "No había principios que gobernaran el comportamiento de las personas ni la conducta del Partido [Comunista]. La corrupción inició un regreso a gran escala. Los funcionarios daban prioridad absoluta a sus familias y a sí mismos. Independientemente de la calidad de sus trabajos, los maestros otorgaban a todos sus alumnos las mejores calificaciones por miedo a recibir una paliza, y los conductores de autobús no cobraban los billetes. [...] La Revolución Cultural de Mao había destruido simultáneamente la disciplina del Partido y la moralidad cívica".

El hecho de que la autora sea la primera mujer china en haberse doctorado en Gran Bretaña, que haya visto cómo apaleaban a casi toda su familia y que la publicación de su libro esté prohibida en la China continental me dan unas buenas pistas sobre la credibilidad que puede merecer. Además, su marido es el historiador Jon Halliday.
Pero sucede que en estos casos de totalitarismos me quedan resquicios de duda, porque siempre he leído a sus detractores, como es el caso de Kapuscinski con "El imperio" ruso o a Montanelli cuando evoca sus memorias del fascismo. Me faltan siempre versiones de defensores apasionados... o igual es que escasean y por eso es más difícil encontrarlas.

Y ya no aburro más, porque si lo que queréis es enteraros mejor de qué va el libro, aquí os enlazo la crítica (que comparto totalmente) de un tal Adolfo Torrecilla, que seguro que es un hombre mucho más leído y más culto que yo y que, al parecer, se leyó el libro en 1993, cuando costaba 3.600 pesetas.