¿Arte en Pekín?

viernes, 31 de octubre de 2008

¿Qué es arte? ¿Qué no es arte? ¿Existe diferencia entre lo que podría pintar mi sobrino de tres meses y una obra maestra conceptual de dos por dos enteramente de color negro para colgar en un loft en la última planta de un rascacielos en el medio de Manhattan? ¿En qué se basa el asunto para decidir que esto sí y esto otro no? Pues señores, no tengo ni la más remota idea. Si lo supiera, no habría puesto las interrogaciones en el título y habría empezado el post de una manera más chulesca, en plan clase magistral.

¿Pero esto no era un blog sobre China? A ello iba. El caso es que en los últimos días me he topado con dos casos un poco extremos, que desarrollan sus obras en el país asiático. Éste y (sobre todo) éste otro.

Actualización:

La Pantalla en El Sitio

martes, 28 de octubre de 2008

Cuando hace unos meses leí esta entrada en Microsiervos no pensé que sería TAN impresionante. Pero bueno, no hay más que pasarse por el Central Business District (CBD) de Pekín para verla a pleno rendimiento. En un acto de modestia que les honra, llamaron a la plaza y al centro comercial que lo rodea The Place. Quizá razón no les falte: hay que ir y verlo. Acojona (que se gaste el dinero en estas cosas, digo).

Además, está muy cerca de la nueva sede de la CCTV, que tiene que estar ya a puntito de acabar de construirse. El CBD es el intento pequinés de tener un señor Pudong, la zona financiera de Shanghai.

Beijing Bycicle

domingo, 26 de octubre de 2008


Vi hace poco La bicicleta de Pekín, de Wang Xiaoshuai (2001). Viéndola es imposible no acordarse de una de las joyas del neorrealismo italiano, El ladrón de bicicletas, de Vittorio de Sica (1948), ya sea por la estética del filme, que por la historia.

A pesar de tener que cargar con la comparación inevitable con la obra italiana (en la que nunca saldrá ganando), presenta imágenes que bien valen la pena. A saber: las escenas en los hutongs, el reflejo de las desigualdades entre la China rural y la urbana, las propias contradicciones urbanas... y las imágenes de la vida cotidiana pequinesa. Estas últimas, totalmente verídicas, por más que puedan resultar impactantes a quien no haya pisado jamás por estos lares.
Debe de ser por esto último por lo que mi guía de Pekín la subraya como una de las películas chinas recomendadas...

Xu Beihong, artista

viernes, 24 de octubre de 2008

Pocas cosas me han impresionado tanto en Pekín como el memorial dedicado al pintor Xu Beihong. El edificio, que parece más un colegio de los años setenta que un museo -y que en realidad es lo que fue su casa-, alberga una gran parte de la obra de este autor. Como tantos y tantos legados artísticos chinos, corrió el riesgo de ser destruido durante la maldita Revolución Cultural.

Xu, que estudió en Japón y Francia y llegó a ser presidente de la Academia de Bellas Artes china a la fundación de la República Popular, es uno de los pintores chinos más conocidos en el extranjero, y expuso en multitud de países de todo el mundo. Incluso si no conoces su nombre (como era mi caso hasta hace unos pocos días), seguro que estas pinturas te suenan -al menos la primera-.











El museo exhibe todo tipo de obras que abarcan una inmensa variedad de temas, como se puede apreciar en las imágenes. Uno no sabría por qué decantarse entre la belleza de sus acuarelas, casi pintadas con brocha gorda, los leves trazos de sus dibujos, la expresividad de sus retratos a carboncillo, la hermosura de los evocadores paisajes chinos...

Más pinturas, aquí.

El ejército de Jin Bei

miércoles, 22 de octubre de 2008

Teme por tu vida. Mira alrededor y asegúrate de que no te rodea ninguno de sus secuaces. De que ninguno te sigue o te espía. Son muchos y reclutan rápido nuevos fieles. Ochenta mil al año, dicen, y llevan creciendo a ese ritmo desde 1975, cuando...

...cuando salió a la venta la primera Jin Bei.

Jin Bei es un modelo de furgoneta de fabricación nacional muy extendido en Pekín y, por lo poco que conozco del resto del país, en toda China. Son unos monovolúmenes feos, de diseño tosco, más bien usados para el reparto de mercancías. Una furgoneta grande, vamos.


Quédate con este modelo y no lo olvides nunca. Estáte alerta cada vez que se te aproxime uno, porque puede que tus días hayan llegado a su fin.


En mis (pocos) meses de experiencia china, ya sea como peatón, como ciclista urbano o como usuario de taxi, siempre que he estado al borde de la muerte, ha mediado una Jin Bei.

Cuenta la leyenda que con la compra le entregan al conductor una patente de corso, cuando bien es sabido que esta licencia internacional quedaba reservada hasta ahora en exclusividad a los taxistas.


Jin Bei, marca de calidad... en el crimen vial.


Me hizo gracia desde el principio, porque a pesar de que no tengo ni idea de qué significa Jin Bei, cambiando de orden las sílabas suena muy similar a BeiJing (Pekín). Debería preguntar qué significa...

La entrada de Wikipedia al respecto me deja perplejo: según la foto de la enciclopedia, en Yunnan (al sur de China), las usan como ambulancias... Me ahorro el comentario.

La Calle al Sur del Tambor y la Campana

lunes, 20 de octubre de 2008


O NanLuoGuXiang [南锣鼓巷], en mandarín. De día es una calle comercial pero acogedora, con tiendas que se alejan de los souvenirs tradicionales -esto es, del merchandising comunista-, por la tarde se convierte en el lugar ideal para tomar una copa, y por la noche tiene algunos locales de fiesta que no desmerecen. Todo ello con precios más que razonables, y con un ambiente mucho más tranquilo que el del ghetto occidental de Sanlitun o el muy explotado Houhai. Es mi rincón preferido de Pekín.




Aunque es siempre un punto animado, tiene más encanto cuando cae el sol, debido a la bonita iluminación de que está dotada. La vía, que atraviesa dieciséis hutongs pequineses, ha sido rehabilitada recientemente y los propios locales están construidos dentro de estas casas tradicionales chinas.




En un paseo que no llevará mucho más de media hora (son 768 metros de calle) pasaremos entre varios cafés de estilo occidental, tiendas con objetos de diseño (desde lámparas hechas con cubiertos y tuberías, hasta marionetas de Lenin, Fidel Castro, el Ché o Napoleón), por el más céntrico de los albergues de la juventud de Pekín, por un pequeño negocio de DVD's piratas que recupera los clásicos del cine mundial o por el que presume de ser el bar más pequeño de la capital china.




Parada obligatoria para el almuerzo o la cena es LuoGu, un restaurante con terraza en la azotea que sirve un delicioso pollo al limón... que curiosamente no aparece en la carta.




Un ambiente agradable y tranquilo, poco habitual en el corazón de la capital del Imperio del Centro.

Aquí, varias fotos excepcionales.

Ai lof chinglish

domingo, 19 de octubre de 2008

Chinglish: dícese del idioma mandarín traducido literalmente al inglés, con resultados no siempre satisfactorios. Aparte del enrevesado y cotidiando "Welcome to take Beijing taxi", existen muchos otros casos.

He aquí una selección de los mejores letreros del idioma del futuro, traducción literal incluida.


"Recuperable; no recuperable".


"Tenga cuidado con la cabeza tocante".


"No molestar a la hierba en crecimiento". La que esté ya crecidita, que arree.


¡Anda, pero si tiene hasta una entrada en Wikipedia!

La República Popular de Islandia

jueves, 16 de octubre de 2008

Ya falta menos para conseguirlo. Lo mejor es que hay gente que se ha tomado la iniciativa en serio. De hecho, un internauta chino comentaba hoy en un foro que ya existe antecedente de compra territorial con la venta de Rusia a Estados Unidos de Alaska en 1867 por 7,2 millones de dólares.

La nota no tiene desperdicio, pero sobre todo el broche final.

El padre del rock chino

martes, 14 de octubre de 2008

El Bob Dylan chino, he llegado a leer. Quizá sea una camisa que le viene un poco grande a Cui Jian pero, por lo que tengo entendido, es uno de los músicos más laureados del Imperio del Centro. Y no es mi intención restarle méritos.

Lao Cui ("el viejo Cui"), como le conocen en su país, se convirtió en ídolo de masas durante las archiconocidas protestas de la Plaza de Tiananmen de 1989. Los estudiantes convirtieron en himno del movimiento su primer éxito: "Nothing to my Name".

Huelga decir que Cui fue sometido a una de las llamadas rehabilitaciones políticas por su participación en las revueltas. Cuando, poco menos de un año después, volvió sobre los escenarios con su gira "La Nueva Larga Marcha", protagonizó otro incidente que le acarreó el veto del Gobierno chino a actuar en ninguna sala de su Pekín natal. Y cargó con esta losa durante diez años. Lo último que sé es que tocó en el Olympic Green durante los Juegos.

Pero lo que mejor define a un músico son sus creaciones, así que a ello.


Una parte de Nothing to my Name con imágenes de las protestas de 1989 de fondo.



Un trozo de tela roja tapándole la vista, gesto que le costó la cancelación de su gira de 1990 y que le mantuvo durante años alejado de los escenarios pequineses.

Aquí dejo su página oficial, por si alguien se siente tentado y quiere seguir indagando.

Comida china (I)

domingo, 12 de octubre de 2008

Con éste doy por inaugurada una breve serie de posts sobre comida china que me han pedido en repetidas ocasiones mis tres lectores habituales. Por aquel entonces estaban los Juegos Olímpicos, después vinieron los Paralímpicos, pero yo quería reservarlo para una época de sequía, como es el caso.

De todos modos, sepan que el presente va a ser un texto tópico. Ya haré uno más elaborado para cuando me meta en los distintos tipos de comida que existen en China.

Sobre la comida del país asiático se habla mucho... y casi siempre mal. Uno se hace a la idea de que aquí se comen cosas así:




Pinchitos de escorpión, por ejemplo. Pues habrá quien se los coma, desde luego, pero no es un plato habitual. Y no es, desde luego, el caso más raro. He aquí el helado de cemento con hormigas.




O el yogur de champú...





Ahí está. Esa es la verdadera tragedia: encontrar lo que se quiere en el supermercado, como ya comentó una vez el Chinochano. Los problemas con los menús del restaurante me los reservo para la siguiente entrada.

Quien siga pensando en lo del consumo de carne de perro, que sepa que no es algo muy extendido y que se realiza sólo en partes muy localizadas, como bien explica Ana en su blog.

The Maglev Experience

viernes, 10 de octubre de 2008

Entre otros muchos méritos tecnológicos, China se anota el de contar con uno de los trenes más rápidos del mundo: el Maglev, de levitación magnética.

La línea une el distrito financiero de Shanghai, Pudong, con el aeropuerto homónimo, y alcanza velocidades como la que se ven en la foto (gracias, Ana).



No sé la distancia que separa la estación del aeropuerto, y entre que no mantiene una velocidad constante y que soy de letras, no puedo echar los cálculos. Pero el caso es que tarda cinco minutos contados. Una de las cosas que más me sorprendieron es que, a pesar de la velocidad, apenas crea ruido.

Está previsto construir una línea que enlace Shanghai con Hangzhou, a unos 150 kilómetros al suroeste de la capital financiera de China, y que se podrán recorrer en tan sólo 27 minutos. Deberían acuñar el término train lag.

Aquí una infografía de cómo funciona el asunto.

De primera calidá, señora

martes, 7 de octubre de 2008

No sé muy bien de dónde procede la afición del comerciante chino al pirateo, pero es un hecho consumado. Por ejemplo, el otro día, paseando por Shanghai, me topé con esto:


Valontinor, con dos cojones. Véanse los precios debajo (en yuanes: diez veces menos que en euros).

¿Dónde habré visto yo ese logo?

Supongo que se tiene que hacer negocio con este tipo de cosas, porque si no no me explico el tirón que tienen aquí. Al menos son marcas falsas declaradas, y no como las que intentan colarte a precio de auténticas sólo por llevar el logo igual...

Una amiga me recomendó una página especializada en piratería china que no tiene desperdicio. Lástima que ya no se actualice.

El gran canal chino

sábado, 4 de octubre de 2008

Hay cerca de Shanghai un gran canal que permitía conectar Pekín, al norte, con Hangzhou, al suroeste de la primera. Estos 1.900 kilómetros de canal iniciaron su construcción en el 486 a. C., pero la mayor parte del ambicioso proyecto no se construyó hasta el siglo VII, y no conectó con la capital china hasta el XVIII. Se inició con fines militares, pero servía, sobre todo, para abastecer de alimentos al imperio.




Dice mi guía que que, para su construcción, hicieron falta diez millones de manos, reclutadas a la fuerza. A principios del siglo pasado, con el desarrollo del ferrocarril y las alteraciones del Yang Tsé, fue cayendo en desuso.

Una de las poblaciones situadas a lo largo del canal, y que recuerdan de manera impepinable a Venecia, es Wuzhen, un pueblecillo a no más de ciento cincuenta kilómetros de Shanghai. Y sí, tiene góndolas al estilo chino.


Hacia el mar

jueves, 2 de octubre de 2008

Es una de las traducciones que, según la wikipedia, se le concede a mi primer destino de reposo chino: Shanghai.

Unos días de descanso y turisteo por una de las urbes más grandes de China (más de 18 millones de habitantes), en la que espero descubrir la flora y la fauna (sobre todo esta última) local: