Figuras de soldados y caballos

sábado, 29 de noviembre de 2008

Esa es la traducción literal de la expresión con la que conocen los chinos a los guerreros de terracota: Bingmayong.

Todavía no he revelado mis fotos, así que he mangado esta foto de aquí. Estos guerreros en particular representan las minorías étnicas chinas.

Sé que tengo aún algún post pendiente a petición de mis tres lectores habituales (un segundo capítulo sobre la comida, por ejemplo), pero aprovechando el viaje que hice esta semana he preferido continuar con estos temas, que vienen calentitos.

El ejército de terracota está a las afueras de Xi'An, provincia de Shaanxi. En el anterior post vimos que Pingyao y Qiao Jia Dayuan están en la provincia de Shanxi, con una sola A, que es la provincia vecina hacia el este. Sí, es como si me hubiera ido de visita a las regiones de Extremadura y Extremaadura.

Xi'An, la Paz del Oeste, se encuentra a unos mil kilómetros al suroeste de Pekín y fue durante largo tiempo capital del Imperio. En estos momentos es sobre todo conocida por albergar en sus fueros la armada de barro.

Hasta aquí todo correcto. Pero por Xi'An pasa una importante parte de la historia de China que desconocemos: hubo hace cosa de 2.250 años un tal Qin Shi Huang que se encargó a golpe de espada de unificar todos los estados chinos independientes. Unos años después de hacerlo, como premio, se proclamó Emperador. El primero de China, y perteneciente a la dinastía Qing.

En esta foto de la época da su perfil malo, que conste. No le hace justicia, era mucho más resultón.

¿Qué es lo que le debe la China actual a este señor? Pues independientemente de la unidad, que se ha mantenido más o menos -con alguas interrupciones- desde entonces, tiene que estar agradecida por haber parido un tipo que construyó los dos principales reclamos turísticos chinos: los guerreros de terracota y la Gran Muralla. Si a eso le sumas la unificación, ríete tú de Carlos I.

La precursora de lo que ahora es la Gran Muralla se ordenó construir enlazando los tramos fortificados que disponían las regiones del norte, después de la unificación. En cuanto a los guerreros, su construcción se destinó a guardar la tumba de Qin Shi Huang, que así podría comandar un ejército incluso a su muerte. Estamos hablando de dos proyectos, recordemos, de más de dos milenios de antigüedad.

Allí que se quedaron tranquilamente enterrados los soldados hasta que un campesino que cavaba un pozo en la zona a principios de los setenta los descubrió de casualidad. Este hombre, que sobrepasa ya la barrera de los ochenta años, se dedica ahora a firmar libros sobre el hallazgo en el recinto donde se encuentran las figuras. He leído que le pagan 4 euros al día por hacerlo, y que no recibió más compensación por el descubrimiento. Me queda además la duda de por qué no destrozaron el yacimiento (que menos mal que no, claro), ya que el hallazgo fue durante la Revolución Cultural, pero bueno.

Y desde entonces hordas y hordas de turistas se acercan para ver este ejército compuesto por más de 7.000 figuras de tamaño natural (infantería, caballería, arqueros y sirvientes), y las que quedarán por desenterrar aún, que no serán pocas. Los trabajos de excavación continúan. La visita merece la pena, por cierto.

Ahora, si en la última entrada veíamos cómo Qiao Jia Dayuan está construida en forma de "doble felicidad", en el apartado de pajas mentales de hoy tenemos lo siguiente: la figura del arquero de terracota arrodillado representa a la provincia de Shaanxi.

Vamos a verlo, que últimamente estoy retomando el vicio por el Photoshop.

He aquí un arquero arrodillado, que no me sirve del todo porque no está completamente de perfil, pero es lo único que tengo (además he tenido que invertir la imagen para que me medio cuadrara):



Y he aquí la provincia en cuestión:



Ahora ya viene el acabose. Agarráos los machos.



También puede verse aquí, pero es muy pequeñito. Debo decir que visto por el perfil bueno, cuadra bastante. Lo que acabo de hacer no deja de ser una chapuza, lo admito.

Qiao Jia Dayuan

jueves, 27 de noviembre de 2008

Qiao Jia Dayuan es la residencia de la familia Qiao. Un maravilloso ejemplo de arquitectura tradicional china convertido en museo en 1986 y que alcanzó su fama mundial a partir de 1991 al ser el escenario de La Linterna Roja, de Zhang Yimou, de la que ya he hablado en varias ocasiones. Para zanjar el tema este, os pego una vez más el trailer de la película, pero ahora sólo para que veáis el complejo en sí.



Los pórticos de madera, tallados artesanalmente, son sencillamente inigualables y dejan al visitante casi sin respiración. Es una de las construcciones más alucinantes que he visitado en mi vida. Tiene como un kilómetro y medio cuadrado y la rodean unos grandes muros que la aislan del pueblo adyacente, que vive enteramente del turismo que atrae la casa. Pertenecía a un vendedor de té y tofu que se hizo rico. Y aquí, entre otras cosas, eso lo miden los muros. A más yuanes, más metros de altura.

Ya he dicho al principio de la entrada que era una casa tradicional, y de hecho cumple rigurosamente con las reglas del fengshui y todas esas cosas simbólicas que a los occidentales se nos escapan de las manos. Está construida con la forma del caracter "doble felicidad" chino, que es éste:


Signo de buenos augurios. Yo tengo un par a la entrada del portal de mi casa. Ahora, para ver mejor el ejemplo, he escogido el caracter simplificado y con un diseño más moderno:


Por último sólo queda ver la planta de la residencia de los Qiao, por cortesía de Google Earth:




¿Hay que echarle imaginación? Pues sí, un poco. Pero la misma que cuando vas al foro romano y te dicen que de esas columnas que no levantan más de un palmo del suelo salía un templo de 30 metros de altura.

En fin, que si tienes la suerte de caer por Pingyao (provincia de Shanxi), que ya de por sí es increíble, no dudes en acercarte. La visita merece mucho la pena y no llevará más de 4 horas, ida y vuelta incluidas.

Pausado por vacaciones

domingo, 23 de noviembre de 2008

Me he tomado unos dias de descanso, asi que el blog estara mas bien paradito hasta el jueves que viene. Ahora estoy en Pingyao, un pueblo tradicional chino perfectamente conservado cerca del que se rodo, por cierto, la pelicula de Zhang Yimou La Linterna Roja, de la que ya hable hace tiempo. Espero poder acercarme a visitarla.

Pasar de los dos grados va camino deconvertirse en un lujo, ya que el pueblo pertenece a la provincia central de Shanxi, que quiere decir "Montanas del Oeste". Y doy fe de ello: menudo rasca.

PS: notese el teclado ingles, poco amigo de las tildes.

Un día de dictadores

jueves, 20 de noviembre de 2008

A no ser que hayas caído hace unos minutos desde Saturno, creo que que sabrás que hoy hace exactamente XXXIII años que murió el generalísimo Francis Co. En unas horas, quizá antes de que leas esto, los periódicos estarán ya informando de que hay unos subnormales con la cabeza rapada haciendo el cafre por Moncloa. Amén del correspondiente homenaje a troìs que se montará en el Valle de los Caídos.

Por pura casualidad, hoy había decidido ir a visitar a otro grandísimo... personaje histórico: al Presidente Mao. O Chairman Mao, como lo llaman aquí. Cuando entras al Mausoleo -en todo el centro de la Plaza de Tiananmen- te queda totalmente claro porque insisten en llamarlo hombre-silla. Una estatua gigante del ex mandatario en posición sedente preside el hall. Habría sido más auténtica una en cuclillas.

Después... apenas unos segundos en fila para verlo embalsamado. Creo que se me hizo más larga la final de cien metros de Pekín 2008. Ni un segundo para pararse a echarle un vistazo tranquilamente. Yo creo que es porque tiene truco. Ya me había advertido Unai que parecía una estatua de cera. Anda ahí ahí con la estatua de cera de verdad que tienen plantada en la sede del primer congreso del Partido Comunista de China, en Shanghai. Solo que aquélla parece una mujer en pijama en vez de un futuro presidente, y éste está en una urna de cristal y cubierto por una bandera con una hoz y un martillo.

Vamos, que verlo así era todo un privilegio.


Y para redondear, ayer pasaba ésto. Si es que lo han hecho a propósito... Ahora sólo falta que Benito y Adolfo se me manifiesten en sueños y me daré por satisfecho.

La rebelión de los bóxers

miércoles, 19 de noviembre de 2008

No, no me refiero a aquel levantamiento de entre los siglos XIX y XX (aquí, la historia mucho más resumida). Yo estoy hablando de los bóxers de verdad. De éstos.

La semana pasada avisó un par de días, pero ésta ha sido ya demoledor: el termómetro marca bajo cero y ésto si que no puede ser. Por lo que mis habituales gayumbos de patita me han montado una rebelión en toda regla y me han dicho que así no hay derecho, que me olvide de ellos mientras pasa el duro invierno pequinés. ¿Consecuencias? La total pérdida del orgullo propio. He procedido a enfundarme los calzones largos. Pero bueno, en un país donde la gente va en pijama por la calle y camina al revés, el orgullo se presupone. Y, oye, balsámico. Como un señor en medio de los tres bajo cero de esta mañana.

Si quieres saber más sobre esta segunda piel invernal, el chinochano te lo cuenta. Teorías propias incluidas.

[Actualización: se me ha ocurrido que con esto de los gayumbos largos se han tenido que dar cienes y cienes de escenas patéticas de cama al estilo Bridget Jones, cuando consigue ligarse al tipo aquel -creo recordar que Hugh Grant- y al desnudarla descubre que lleva una mítica faja-braga-sostén-boina. Pues ésto es casi lo mismo]

El típico peaje

martes, 18 de noviembre de 2008

¿Alguien imagina un peaje de autopista con forma de arco apuntado o de bóveda de cañón? Pues ojo a este.

Una de yayos

lunes, 17 de noviembre de 2008

Respeto a esta gente. Es más, casi la admiro. Les respeto porque han vivido muchos años con un palo en el culo. Han pasado épocas crudas, y algunas incluso crudérrimas. Y han sobrevivido. Ahora componen uno de los grupos más pintorescos de esta ciudad. E intuyo que de todo el país.

Los viejetes chinos tienen su gracia, es innegable, y son mucho más activos que los ancianos ocidentales. Ahí que se ponen a pasarse un volante con plumas en corro, a patadas.

Entre la población anciana feminina gana por goleada el taichi (modalidad sin espada) y los bailes grupales con vestidos capaces de tumbar al más fuerte de los epilépticos. No falta el ejercicio en los parques y en esa especie de gimnasios improvisados en cualquier zona verde.

El paseo en pijama al perro patada es una de las actividades predilectas.


Los hombres no perdonan las partidas de cartas o al ajedrez chino, o incluso a dominó, sentados en esas banquetas con el ojete a ras de suelo y corrillo de espectadores (a los que ni se te ocurra distraer) incluido. Pero añaden más variedad, como la de volar cometas (en China son muy aficionados) o pasear a los pájaros, curiosamente, con una funda tapándoles la jaula. Digo yo que para protegerlos del frío, pero dejan al animal sin hacer turismo.

Aunque la actividad estrella, sin duda, es la de caminar hacia atrás. Esa sí que es unisex. Mi amiga Ana me contó que había preguntado a una amiga china sobre esta costumbre, a lo que le había respondido, como si fuera de una lógica impepinable, que "estimula el cerebro". Pues vaya crack tiene que estar hecho el viejito de abajo de mi casa, que todas las mañanas conduce hacia atrás su silla de ruedas.

Es enternecedor ver a las parejas de yayos paseando juntos, o uno llevando la silla de ruedas del otro. O uno pedaleando y llevando en el asiento de atrás del triciclo a su mujer. Claro que la magia se rompe cuando la señora escupe un pollo del tamaño de Wisconsin. Y luego sigue sonriendo tranquilamente, con su mirada cansada, perdida, pero que aún conserva cierto brillo.

Al final, todo se puede resumir en esta viñeta de Forges.

Un hombre bueno

domingo, 16 de noviembre de 2008

Fue una más que probable milonga propagandística del Partido Comunista, pero no quiero quitarle mérito al pobre Lei Feng. Ahora ya conoces su nombre, después de haberlo visto en miles de pósters Revolución Cultural style.

Supe de él por primera vez leyendo Cisnes Salvajes hace unos meses, pero no le había puesto cara hasta hace unas pocas semanas. Unas amigas chinas me dijeron que hasta hay un día (el 5 de marzo) en su honor.

Pero, entonces... ¿qué hizo este tipo para ser famoso y tener un día propio y todo? Pues para empezar, murió joven, con 21 añitos, y eso siempre tira mucho. Es una vía rápida para alcanzar la fama. Pero parece ser que también era un individuo entregado a los demás.

Así que Mao, que para algunas cosas tenía ojo, decidió convertirlo en una especie de Stajanov chino de las buenas acciones. Inventó un diario, que atribuyó a Lei, en el que se describía una trágica historia familiar, acompañada de anotaciones sobre sus servicios a la comunidad (así, en general). De paso, desviaba la atención de la descomunal cagada que había supuesto el Gran Salto Adetrás.

La campaña iniciada el 5 de marzo de 1963 marcaría el inicio de un (nuevo) adoctrinamiento de la juventud, tomando a Lei como modelo. Asimismo, quedaría fijado el día de la celebración de su memoria.

"Se celebran en toda China actos a nivel comunitario y escolar en los que la gente, por ejemplo, limpia parques y escuelas o ayuda a los demás. Se imprimen multitud de fotografías y afiches suyos realizando los más variados trabajos y servicios a la comunidad. Incluso se publican historietas y se hacen películas sobre su vida", dice la wikipedia.

Su final, criatura, no estuvo exento de una cierta gracia: le cayó encima un poste telefónico.

Cómo cambiar de sitio una iglesia de 1.500 toneladas para construir una carretera

sábado, 15 de noviembre de 2008

Pues poniéndole unas rueditas... como bien explican aquí.

El progreso chino deja poco a la conservación de patrimonio... Se puede apreciar bien en el Templo de los Lamas (del que hablaré otro día), que se juega el puesto con la primera de las circunvalaciones pequinesas y varios edificios modernos cercanos.

Ingenio chino

jueves, 13 de noviembre de 2008

"En la cultura occidental en general, y en la europea en particular, cuando hablamos de historia -sobre todo al buscar los orígenes de algo o su primera vez- a menudo solemos cometer un enorme error de bulto. Y es que siempre nos 'olvidamos' de mirar hacia oriente y, especialmente, a la cultura China.

No son pocas las veces en la que los occidentales hemos reivindicando para nuestra parcela -enarbolando la bandera de 'cuna de la civilización'- inventos o descubrimientos tales como la imprenta, el papel, la brújula… El problema es que cuando se nos ha ocurrido preguntar en China se nos ha quedado cara de póker al comprobar que allí están aburridos de usarlo porque lo inventaron varios siglos antes".


Son las primeras líneas de un artículo sobre la invención del Carro que Mira al Sur que me recomendó hace poco Anna.

Con esta excusa, he querido elaborar un inventario de inventos inventados por los chinos. Algunos de ellos son cacharros de esos que en Europa pensábamos que sí y luego vinieron los chinos y nos dijeron que no.

1 - El papel: en este punto no suele haber discusiones. En China se fabricaba con corteza de morera, aunque también se utilizaban el bambú, el cáñamo, el lino y la seda.

2 - La imprenta: aquí tengo mis discrepancias, porque uno ha crecido con Gutenberg. Alemania y China matienen la polémica sobre la invención de la revolucionaria máquina. La wikipedia, sin ser ningún órgano de autoridad ante nadie, la atribuye a los chinos.

3 - El papel moneda: los billetes, más ligeros que las monedas, fueron ideados por los comerciantes chinos como certificados de cambio y no tardaron en ser asumidos por el gobierno. A este respecto, un apunte: en Pekín son más comunes los billetes de un yuan, mientras que en Shanghai optan por la tradicional calderilla y te devolverán monedas de uno. Consecuencia directa: la cartera pesa más en Shanghai.

4 - La pólvora: los alquimistas taoístas la descubrieron de casualidad mientras buscaban en elixir de la vida. Los muy gañanes se toparon con el mayor creador de muerte jamás inventado.

5 - El sismógrafo: la invención china consistía en cuatro dragones con una bola en la boca cada uno. Al producirse un seísmo, la bola de uno de los dragones caía, y dependiendo del dragón de que se tratase, se sabía la dirección del terremoto.

6 - El ábaco: esta rudimentaria calculadora (aún hoy en uso en los restaurantes de algunos hutongs pequineses) fue desarrollada durante la dinastía Yuan (1271 - 1368). La enciclopedia libre prefiere no pillarse los dedos y relata este origen.

7 - La brújula magnética: se pudo desarrollar a partir de un instrumento utilizado para el feng shui y la geomancia. Mi guía (que es de donde estoy copiando religiosamente todas estas cosas) no detalla de qué instrumento. Habrá que pedir explicaciones para posteriores ediciones.


8 - La porcelana:
la inventaron como unos mil años antes de que se conociera en Europa.

9 - La ballesta: fue una mejora en alcance, precisión y penetración respecto al arco convencional.

10 - El sistema decimal: los chinos lo desarrollaron al mismo tiempo que la escritura.

El Último Emperador

martes, 11 de noviembre de 2008

Es una de las obligadas... y aún no la había visto. Pensaba que sería como Ciudadano Kane, que hasta la tercera vez no consigues verla del tirón, pero no. El Último Emperador (aquí la entrada en inglés, más completa) me apasionó desde el principio. Quizá porque ahora puedo entender alguna cosa más de las que habría podido entender hace unos meses.

El filme relata la vida de Puyi que, como bien supones, fue el último emperador de China, coronado con apenas tres años.

Hay pedazos de historia omitidos en la película, como el periodo que va de 1945 al 1950, en los que Puyi fue inquilino de un gulag ruso. Aparte de ésta y otras pocas omisiones e imprecisiones, parece que la cinta es bastante fiel a lo que fue la realidad. De hecho, contó con la ayuda del hermano del emperador durante el rodaje.

Las intrigas políticas, los escenarios, el simbolismo, la actuación, la historia en sí... todo ello bien vale los nueve óscars que se llevó en 1987. Me impresionó sobre todo la representación de la Revolución Cultural... y las enternecedoras escenas finales.

El Último Emperador fue la primera película que el Gobierno chino autorizó a rodar en la Ciudad Prohibida. Conociendo lo poco que conozco de China, no me puedo ni siquiera imaginar la montaña de documentos (y de dólares) que Bertolucci y compañía tuvieron que poner encima de la mesa del Ejecutivo del país asiático... El resultado, no obstante, magnífico.

La Calle

domingo, 9 de noviembre de 2008


Hoy he vuelto a pisar La Calle. No, no es que viva encerrado, o que vaya al trabajo en tirolina, ni que acostumbre a pasear 50 metros sobre el nivel de la acera. Es que hoy quería perderme por el centro.

El frío y el viento dificultan cada vez más las pedaladas, así que la única opción medianamente viable es caminar. Y para callejear es siempre la mejor alternativa. Hoy lo he vuelto a ver, y se me ha vuelto a arrugar el ánimo.

Desde que acabaron los Juegos, cada vez más, aparecen mendigos por La Calle. Arrastrándose, caminando apoyados sobre una muleta de madera podrida. Con sus muñones, con sus deformidades. Con frío. Con hambre. Sin nada.

No he podido sino evocar esta mítica tira de Quino.


Pues eso. A saber dónde los tenían escondidos.

Adiós a Poch

viernes, 7 de noviembre de 2008

Sabía que estaba a punto de marcharse, o que se había marchado, pero aún así ha obsequiado a sus lectores con un último post. Rafael Poch, el corresponsal de La Vanguardia, deja Pekín después de seis años para irse a Berlín.

Coincidimos una vez, por casualidad, durante una visita a una fábrica en plenos Juegos Olímpicos y apenas conversamos quince minutos. Luego volví a verle en una charla que impartió en el Instituto Cervantes. Lo demás que conozco de él, es a través de su blog.

Esta última entrada de despedida habla precisamente de lo que nos relató aquel día en la conferencia. Más extenso, quizá, más detallado. Y sirve para comprender un poco más el complejo mundo del Imperio del Centro.

Se echarán de menos sus análisis y sus opiniones, alejadas del topiquismo que rodea a este país. Ahora habrá que seguirle en el Diario de Berlín.

La mejor de las suertes para Poch, y lo mismo para Isidre Ambrós, su sustituto en Pekín, que se enfrenta al altísimo listón que dejó su predecesor.

Humor nipón

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Oh, desilusión, que Humor Amarillo no es chino, sino nipón. He aquí el nuevo capítulo de la sequía informativa de loschinocuentos. ¿Por qué lo llamaron entonces "Humor Amarillo", si no es chino? Pues porque, visto desde Europa, todos acaban siendo iguales. ¿Podrían haberle puesto Humor Vietnamita o Humor Coreano? Sí, pero decidieron llamarlo...


El mítico programa que emitía Telecinco y que nos hizo echar a perder tantas y tantas tardes. No puedo ver escenas como ésta...


...sin que se me salten las lágrimas. El Laberinto del Chinotauro no lo suple un Japotauro. Ni el mítico Chino Cudeiro (que hasta tiene entrada aparte en la Wikipedia) podría, jamás de los jamases, ser reemplazado un Japo Cudeiro. Igual un Core Cudeiro sí, mira.

A pesar de que no me gustó la reposición cutre que comenzó Cuatro hace un tiempete, he de reconocer que tuvieron sus puntos. El Ránking del Dolor, por ejemplo. Hala, al turrón.

El taxista chino, ese ser

lunes, 3 de noviembre de 2008


Verdes, rojos, azules, granates, amarillos e incluso azules celeste. Es imposible no fijarse: los taxis chinos se cuentan a miles y no es que sean precisamente de un discreto blanco...

Pero da igual, no importa el color o la marca tras la que se parapeten los conductores: son todos unos criminales. Las pirulas son la tónica habitual del trabajo del taxista. Y eso no te lo da la nacionalidad. Es universal.

Lo realmente preocupante de los taxistas chinos no es que frenen al llegar a un cruce en el que tienen prioridad para ver si el semáforo se les pone en rojo, que tengan un habitáculo especialmente diseñado para dejar el bote con el té o que vayan a unos desesperantes 40 kilómetros por hora. Es su ceguera.

Lo habitual entre los que no dominamos (ni de lejos) el mandarín es darles la dirección escrita en caracteres chinos para que nos lleven al sitio indicado. La congoja empieza cuando el conductor se acerca el papel a la nariz... y sigue sin ver. Tras una primera intentona frustrada, optan por ponerse las gafas de cerca, y proceden a acercarse de nuevo la dirección... sin éxito. Personalmente, poner mi integridad física en manos de un topo al volante me acojona. Pero el riesgo estimula.

Este shifu se dejó fotografiar amablemente mientras íbamos por Chang'An. Para ver la foto tuvo tocarse la nariz con la pantalla de la cámara.

Una variante de este caso es la pronunciación inexacta del lugar de destino. El chino es un idioma tonal, por lo que la variación del sonido de una sílaba puede hacer que la palabra resulte incompresible para el interlocutor. Es normal, por tanto, repetir hasta el tedio la dirección deseada, cada vez con una combinación de tonos distinta. Al final, con alguno se acierta. Huelga decir que lo de que iban a aprender algo de inglés para los Juegos era un camelo. Si no, pasen y vean:



Llega a ser exasperante, pero el taxi es siempre una opción cómoda, económica... y en muchas ocasiones, divertida. Aunque no tanto como los taxis ilegales.

Toda una experiencia. Uno se sube al coche sin saber qué pasará. Allí espera el taxista, en su cubículo. Una vez iniciada la carrera, un accidente es lo menos malo que puede suceder: desde el típico gargajo bajada de ventanilla mediante, hasta sacarse mocos, comer ajo a mordiscos o hurgarse las orejas en busca de cera con un alambre, pasando por el mítico afeitado en carrera. La siesta en el rato de descanso con el asiento reclinado o el cinturón de seguridad de adorno son también marcas de la casa.

PD: Cosas de la casualidad, hoy venía con idea de colgar este post sobre taxistas y me encuentro con ésto. Me ha sorprendido, más que nada, porque el derecho a la huelga no existe en China.

Panjiayuan: zona de contrastes

sábado, 1 de noviembre de 2008

Si hay un lugar en el que puedan convivir sin complejos un retrato de Mao y una virgen, El Gran Libro de la Sexualidad (en castellano), una guía de Italia y una Biblia (en inglés) junto con el Libro Rojo, entradas sin usar para los Juegos Olímpicos y un pisapapeles de Deng Xiaoping, ese es Panjiayuan. Bienvenidos al mercado de antigüedades.

Mi guía habla de más de 3.000 puestos donde venden, claro está, copias de objetos antiguos. Imagina algo, lo que sea, que allí lo encontrarás seguro: guerreros de terracota de tamaño natural se alternan con gigantescas estatuas de buda, la figura estrella del mercado. Aunque Mao no se queda atrás: chapas, fotos, posters, tapices, estatuillas metálicas o de porcelana, relojes cuyo segundero es la mano del ex mandatario saludando, bandoleras, camisetas... y seguro que, rebuscando un poco más, se podrían encontrar hasta calzoncillos estampados con su semblante.

El segundo piso de una hilera de casetas advierte, en chinglish, que allí arriba venden recuerdos de la Revolución Cultural. Poco más allá, en la zona donde se concentran los tenderetes de muebles, un gran letrero advierte "no fumar", aunque solo sea por si acaso.

Entre los miles de turistas y los chinos que no perdonan el almuerzo de las 12 en cuclillas, se pueden ver muchas cosas interesantes. Yo me quedo con éstas:


Tuve casi que matar para conseguir una puta entrada para los Juegos, y aquí las venden en plan coleccionismo.


Charles Chaplin en el lejano Oriente.


Un vendedor metiéndole mano a una estatua.


Un buda con un ciego...


Buda reina del rock. Véase detalle de la mano derecha.


Un chino pintando una estatua con... ¿salsa de soja?


Sin palabras. Si el pobre levantara cabeza...